miércoles, 21 de febrero de 2018

BÉSAME: Lupe era, otra vez, una mujer enamorada, ingenua y hermosa

 
(Fragmento del capitulo 4: ... Y se hizo el sonido)

La efímera naturaleza del éxito suele cosechar  improvisación y Hollywood siempre ha sido propenso a mirarse en el espejo distorsionado de la fugacidad. Al vapor de la taquilla, los estudios armaron una nueva producción con el fin de aprovechar la mezcla de asombro y curiosidad que Lupe había suscitado entre los espectadores: Jania es una joven griega, con un rostro de frescura adolescente; el héroe es un militar inglés mucho más alto que ella, de manera que cuando están juntos se ve como una frágil muñequita a su lado; su pecho lleno de collares se inflama ante la proximidad del hombre que ama y cuando se besan el encuadre tiene que hacerse con ambos rostros horizontales, ella mirándolo desde la parte inferior de la pantalla y él sujetando su cara con la mano izquierda al momento de acercar sus labios; Jania tiene los ojos negros, como lo hace notar el bandido que intentará violarla; es una mujer enamorada, ingenua y hermosa, otra vez, como ya lo había sido en El Gaucho, como lo seguiría siendo después en tantas películas. 
 
 
Jules Etienne

La ilustración corresponde a Rod La Rocque y Lupe Vélez en un fotograma de la película Bésame (Stand and Deliver, 1929). 

viernes, 16 de febrero de 2018

EXCÉLSIOR: 16 de febrero de 1928


Por primera vez en la historia del cine, se estrena en esta capital una película primero que en Nueva York. Se trata del primer triunfo alcanzado por nuestra compatriota Lupe Vélez, cuya película llegó el día de ayer por aeroplano, en el servicio establecido de México a Nueva York, vía Tampico y Houston, aterrizando el gemelo del Espíritu de San Luis sin novedad a las 5 de la tarde en los campos de aviación de Balbuena.

Lupe obtiene en esta grandiosa superproducción el más grande y definitivo triunfo, que la consagra ya como estrella de primera magnitud en la constelación de Hollywood. En Bésame* se muestra fogosa, ardiente, enorme artista, superándose a sí misma y sobresaliendo notablemente sobre su primera película, que vio en semanas anteriores el público, debiendo su éxito muy especialmente a la sabia dirección del mago Cecil B. DeMille**. Con Lupe Vélez toma parte Rod LaRocque, el actor que se está especializando en apadrinar en su consagración a las estrellas mexicanas***.

Nota anónima publicada en el diario Excélsior de la ciudad de México,
el 16 de febrero de 1928.


* Stand and Deliver se estrenó en la ciudad de México
con el título de Bésame, dos días después, el 18 de febrero de 1928.
** La compañía productora de la película era DeMille Pictures Corporation,
pero fue dirigida por Donald Crisp.
*** Rod La Rocque había protagonizado Resurrección en 1927,
al lado de Dolores del Río.

La ilustración corresponde a Lupe Vélez, Rod LaRocque y Warner Oland
en un fotograma de la película Bésame (Stand and Deliver, 1928).

viernes, 9 de febrero de 2018

Capítulo 1: DESPEDIDA EN VOZ BAJA (fragmento sobre el tango en El Gaucho)


- Es que el cine es el futuro, el mundo entero se va a transformar gracias a la mirada de la cámara.

- Tú estás enamorado del cine.

En el fondo, a pesar de que no quería admitirlo, también ella se sentía contagiada por ese mismo virus que latía en las imágenes surgidas del nitrato de plata, autoincandescente como el propio temperamento humano. Sentada en una butaca del cine Palacio se imaginaba su rostro sobrepuesto al de la actriz en la pantalla. No iba a tener que esperar ni siquiera un par de años para que en esa misma sala de la calle 5 de mayo, en el corazón de una ciudad que todavía se preciaba de ser la región más transparente del aire, los más de dos mil espectadores sentados en su lunetario y el anfiteatro, vieran cómo, en la película El Gaucho, era precisamente ella, Lupe Vélez, la compañera de aventuras de Douglas Fairbanks… Lo miré como se mira al ser amado y le dije: “Toda mi vida he soñado con verte. Siempre has sido mi héroe. ¡Gaucho mío!”, me abrazó sin dejar de fumar y recosté mi cabeza contra su pecho, “¡Gaucho mío!”, se lo podía repetir hasta el cansancio, mientras que la presumida esa trataba de conquistarlo desde el balcón con su baile flamenco y hasta una flor le arrojó entre besos, pero ese Gaucho tenía que ser mío, entonces fue cuando él giró sus boleadoras para enredarnos y bailamos un tango, bien apretados uno contra el otro, porque el Gaucho me pertenecía… Y ella sería el objeto de su amor en la película y de sus deseos fuera de ella. Por lo pronto tenía que conformarse con fantasear, esforzarse por aceptar lo que Bermúdez le aseguraba, como antes ya también se lo habían dicho Jorge Loyo y el Panzón Soto, que estaba destinada a algo muy especial porque Lupe no era como las  demás.
 
 
Jules Etienne
 


lunes, 5 de febrero de 2018

SOBRESALE EN LA PELÍCULA EL ARTE DE LUPE VÉLEZ: Revista de Revistas


El estreno de El Gaucho ha sido uno de los más brillantes que se han visto en Cinelandia en los últimos tiempos. Al esplendor que siempre tienen los espectáculos organizados por Sid Grauman, se sumó el entusiasmo que anima las funciones relacionadas con Fairbanks, quien, con su esposa, reina en la vida social de Hollywood. Sin embargo, desde el punto de vista del arte cinematográfico, lo más interesante de cuanto ofrecía el programa era la exhibición del primer trabajo serio que Lupe Vélez ha hecho en los estudios de Hollywood, ya que su escasa labor previa se había desarrollado en las comedias de Hal Roach.
 
El prólogo, calificado como el mejor de cuantos ha ideado Grauman, es un conjunto de variedades que, tanto por los elementos que lo componen, cuanto por la escena en que aparece emplazado, resulta una como romería hispano-mexicano-californiano, que tiene tanta relación con el gaucho y con las pampas, como la película que viene a continuación.
 
Esta cinta nos presenta, principalmente a Fairbanks, con traje casi argentino y en ambiente casi mexicano, haciendo sus famosas piruetas en una supuesta región andina adonde nunca sube el gaucho. El personaje que de algún modo nos entretiene durante largo rato, no representa ni al vaquero de la pampa argentina ni al marido de Mary Pickford, sino al volatinero que Doug tiene que ser para agradar a cierto público. Él, personalmente, vale más que lo que nos parece en la pantalla. La vida que se representa en la película no se parece a laque se desenvuelve en la tierra del gaucho, ni a la de la región que circunda aquellos parajes. Es un capricho hollywoodense en cuya invención tomó parte importante un señor Wallace Smith, que adquirió sus conocimientos sudamericanos viviendo en México como corresponsal de periódicos yanquis, durante la revolución. Con estos títulos y su calidad de norteamericano, le ha sido facilísimo pasar por autoridad. Su fuese sudamericano, y estuviese bien enterado de los asuntos de Sudamérica, difícilmente hallarúa acomodo en Hollywood.
 
A pesar de todos sus errores, El Gaucho no ofende a ningún país. Algo es algo. En cambio, halagará a todos aquellos que tengan gusto de enterarse de que ha triunfado una artista de habla española. Lupe Vélez es quien nos proporciona lo mejor que tiene la película. La película fue hecha, claro está, para exhibir una vez más a Douglas Fairbanks. En ella todos los demás artistas tenían, por fuerza, que quedar relegados a lugares secundarios. Si, por ventura, se distinguía alguno demasiado durante la filmación, al cortar la película se tendría buen cuidado de ponerlo en su lugar, suprimiendo los trozos excesivamente buenos. Sin embargo, sobresale en la película el arte de Lupe Vélez. Y no porque la consideremos como una principiante de quien pensemos: "para una que empieza, está muy bien", sino porque su labor es tan buena que nos hace olvidar que se trata de una principiante. Lupe Vélez es una artista hecha y derecha. Y quien así comienza no puede tardar en llegar a ser estrella.
 
 
Baltazar Fernández Cué, publicado en Revista de Revistas en febrero de 1928.

martes, 30 de enero de 2018

EL GAUCHO en Notas Fílmicas de El Universal


La presencia de Lupe Vélez ha provocado la consecuente explosión de entusiasmo. Nunca hasta ahora una mujercita con tan escasa experiencia artística había triunfado en el cine como lo ha logrado Lupe. Aquí la tenemos en El Gaucho, tal como es ella, como la vimos en escena en el Lírico, y como es ella en la vida.

Lupe es un temperamento artístico excepcional y triunfa por la sencillez de su expresión, porque siente lo que está diciendo y eso es lo que conquista al público. Cuando ella se dirigía a las galerías y decía al pueblo: "¡Quiúbole manitos!" No era una lisonja para conquistar adeptos. Es que sentía loo que decía bellamente, con todo su corazón. Y así en sus caricaturas se sentía el personaje al que caricaturizaba y actuaba en consecuencia. Alguien ha dicho que Lupe está un poco Fairbanks en El Gaucho; lo cierto es que el contacto con el famoso saltarín, le ha contagiado y sin quererlo siquiera lo ridiculiza al hacer lo que Doug, cuando se lanza desde un peñasco para abatir un enemigo; o cuando arrea un manazo a su amado para corresponder a las caricias del Gaucho.

Vemos en el triunfo de Lupe el triunfo de la espontaneidad y del alma latina. Ninguna mujer en Hollywood podría haber hecho lo que ha conseguido Lupe con una sencillez pasmosa. No puede negarse que hay artistas de temperamento latino en los studios; en la misma película de El Gaucho encontramos a Carlotta Monti, que es una sudamericana que ha perdido su carácter latino para vampear al estilo de Hollywood. Lupe por el contrario, se posesionó a tal grado de su montañesa, que es solamente una montañesa en todo lo largo de la película, y es tal la simpatía que despierta que desea uno que se salten las escenas en que ella no aparece para seguirla admirando sin descansar un minuto.

¡Es mucha artista Lupe Vélez!

Lo que parece extraordinario es que los americanos la hayan comprendido. Pero lo que a primera vista resulta inexplicable no lo es en verdad. Lupe ha dominado en un segundo a Estados Unidos, porque es un tipo exótico, único, al que nadie estaba acostumbrado y eso la ha revelado como un positivo prodigio.


Rafael Bermúdez Z., en Notas Fílmicas de El Universal,
publicado el 30 de enero de 1928.

La ilustración es un fotograma de Lupe Vélez y Douglas Fairbanks en la película El Gaucho (1927).

lunes, 29 de enero de 2018

Una película inglesa: MORALIDAD (The Morals of Marcus)

 
La frustrada experiencia de Lupe en Francia, en 1934, cuando finalmente no pudo filmar la película prometida, le dejó un resabio amargo y el orgullo lastimado, al grado de que canceló su contrato con los agentes que la habían representado durante años, Myron Selznick y Frank Joyce, para firmar con William Morris. Como la situación en Hollywood no mejoraba y sus disputas conyugales con Weissmuller arreciaban, comprendió que lo mejor sería poner distancia de por medio y así se embarcó rumbo a Inglaterra, en donde el productor Julius Hagen, de Real Art, le ofrecía protagonizar una nueva adaptación de la exitosa novela The Morals of Marcus Ordeyne, que al estrenarse en las pantallas mexicanas, en el cine Iris, el 29 de enero de 1936, se convertiría en Moralidad.

La novela de William John Locke fue muy bien recibida por los lectores cuando se publicó en 1905, por lo que de inmediato se trabajó en su adaptación al teatro, donde su título perdería el apellido Ordeyne para quedar simplemente como The Morals of Marcus. En Estados Unidos la obra se escenificó con éxito, tanto de público como de crítica, y fue la actriz Marie Doro (cuyo verdadero nombre era Marie Katherine Steward), quien interpretó el personaje de Carlotta. Años después, en 1915, se realizó la primera versión cinematográfica muda, producida por Adolph Zukor, en que la propia Marie Doro se hizo cargo del estelar femenino. Una nueva película silente se filmaría en 1921, con May McAvoy como Carlotta. Cabe la acotación de que más tarde sería la heroína de Ben Hur, al lado de Ramón Novarro. De manera que a Lupe no le pareció que fuese una mala oportunidad y se embarcó con el fin de trabajar una temporada en Londres, ya que una vez concluido el rodaje, también participaría en Sendero de estrellas (Stardust).

Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a Lupe Vélez, Ian Hunter y Adrianne Allen, en un fotograma de la película y al programa de The Morals of Marcus, durante su presentación en el Park Theatre, de Boston, en 1907. 

domingo, 28 de enero de 2018

LUPE VÉLEZ OPACA A DOUGLAS FAIRBANKS: Photoplay magazine

 
Doug está de nuevo con nosotros, ahora convertido en un ladrón, jefe de una pandilla de libertadores en Sudamérica. Pero no es el viejo Doug que conocimos a través del encantador bandido Robin Hood, ni tampoco el encantador latinoamericano de La marca del Zorro. Se trata de un Doug más grande. por lo menos de edad. El Gaucho será de cualquier manera la clave del éxito de taquilla en el presente año. Lupe Vélez, la primera actriz de Doug, opaca al célebre artista hasta donde se lo permite su papel.

 
Publicado en la revista Photoplay
en su edición de enero de 1928.

(Traducido del inglés por Gabriel Ramírez)


Las ilustraciones son una fotografía coloreada que aparece en la página 49 de la revista con el pie de foto: "Diversión con un abanico" (Fun with a fan) y a la portada de Photoplay correspondiente a enero de 1928.

sábado, 27 de enero de 2018

EL GAUCHO: su estreno en México


En Estados Unidos se había estrenado el 21 de noviembre, luego de que tuvo lugar en Los Ángeles una exclusiva première a principios de ese mismo mes. En la ciudad de México se exhibiría hasta el viernes 27 de enero de 1928, en el antiguo cine Palacio, una sala a la que Lupe Vélez solía asistir en calidad de espectadora hacía apenas poco más de un año.
 
Al día siguiente de su estreno, se podía leer en las páginas del diario Excélsior: "Desde el primer rollo la película encanta", expresaba un entusiasta L. de L. en sus Crónicas cinematográficas, y prosigue más adelante, "Lupe Vélez, de quien tanto se ha hablado, encarna el papel de esta enamorada y nadie puede creer que la estrella del Lírico viva el personaje del modo perfecto que lo vive. Ha empezado por donde otras acaban. Dominio del gesto absoluto, naturalidad extraordinaria, soltura, que sólo con la práctica se consigue y ella ya la tiene, hacen que la actuación de esta mexicana sea algo fuera de lo que generalmente vemos". Para concluir con entusiasmo: "Y termina esta película magnífica con el abrazo amoroso de El Gaucho y Lupe, a la que amaba como el águila ama a sus alas que le sirven para volar".

Durante el otoño de 1927, la revista Cinelandia se había ocupado de su rodaje augurando el éxito que finalmente obtuvo. "Va a causar gran sensación entre la gente de cine y entre el público el día en que se estrene la película. Lupita tiene ya sus entusiastas: los carpinteros, electricistas y extras en el taller prorrumpen en espontáneos aplausos a cada escena que interpreta. Este es un homenaje inapreciable, como que se da en rarísimas ocasiones. Lupita es 49 kilos de fogosa energía. En una lucha con uno de los peones de la película lo dejó rendido de cansancio. La semana pasada tuvo que morder a Douglas Fairbanks en una escena; lo hizo tan bien, que Fairbanks aún lleva las señas del mordisco. La bella mexicana parece llena de fogosa alegría durante todo el tiempo que pasa en el taller. El continuo trabajo no logra enfriar su entusiasmo."
 
 Jules Etienne
 
Las ilustraciones corresponden a la promoción de la película en un cartel sepia, la fachada del cine Palacio antes de que fuera modificada en 1930 y la portada de la revista Cinelandia de septiembre de 1927.

jueves, 25 de enero de 2018

EL GAUCHO según The New York Sun (publicado en Excélsior)

 
He aquí una artista cinematográfica que llega sin que nadie la conozca, sin que nadie la haya elogiado previamente, sin que se diga que es una notabilidad y que con una sola película demuestra que es la mujer del milagro en el cine, pues nadie hasta hoy había podido revelarse en la forma que Lupe Vélez lo ha hecho. Su triunfo en El Gaucho es el acontecimiento cinematográfico más grande que registra el cine en diez años a la fecha.


Publicado originalmente en The New York Sun y reproducido en el
diario Excélsior, de la ciudad de México, el 25 de enero de 1928.

La ilustración corresponde a Lupe Vélez en un fotograma de la película El Gaucho (1927).

miércoles, 24 de enero de 2018

EL MAYOR ACIERTO DE RESURRECCIÓN ES LUPE VÉLEZ: The New York Times


El mayor acierto del film no es John Boles, quien nunca da la impresión de parecer un ruso o estar particularmente conmovido con la tragedia que se está narrando, sino la interpretación de la ágil actriz mexicana Lupe Vélez. Carewe, el director, estuvo aquí muy lejos del éxito conseguido por él mismo en la versión muda.

Cuando a Boles, más un cantante que un actor, se le escucha cantar en la secuencia inicial aun antes de ser visto, uno piensa que la intención de los productores seguramente hubiera sido convertir la obra de Tolstoi en una opereta. Posteriormente, la historia transcurre igual que en la versión muda, con la excepción de una que otra pausa melódica, pero en general, la atmósfera rara vez llega a ser tan impresionante como en su predecesora.
(...)

Desde luego que hay nieve en el viaje a Siberia, e igual que al principio, una de cada dos palabras pronunciadas por Katiusha o Dimitri es "amor". Eventualmente: al enterarse Dimitri que la sentencia a Katiusha de cadena perpetua en Siberia ha sido cambiada por el exilio, su tranquila sonrisa es como si pensara que pronto se les va a permitir ir a vivir a París.
 
Mordaunt Hall publicado en The New York Times el 24 de enero de 1931.

(Traducido al español por Gabriel Ramírez)

La ilustración corresponde a John Boles y Lupe Vélez en un fotograma de Resurrección (1931).

martes, 23 de enero de 2018

PICANTE PERO SABROSA (Hot Pepper): un personaje como anillo para el dedo de Lupe Vélez


Quirt y Flagg, esos fogosos rivales de El precio de la gloria y El mundo al revés, se vuelven a ver la cara en los pellejos de Lowe y McLaglen. La película tiene un tono relajiento y mucho de ese ofensivo estilo de comedia del que hacen gala sus predecesoras. Fran parte del público, sin embargo, se mostraba encantado con los atrevidos parlamentos, las bromas pesadas y los encuentros violentos entre Quirt y Flagg. Para Lowe y McLaglen, encarnar a los dos personajes creados por Anderso y Stallings, parece haberse convertido en una especie de segunda naturaleza: al paso del tiempo, Quirt se está volviendo más astuto y Flagg más bruto.
 
Ahora, el encanto principal lo personifica Lupe Vélez, quien muestra una buena dosis de audacia, desparpajo y extraordinaria vitalidad. Su papel de Pepper podría decirse que le viene como anillo al dedo. Y tal parece que la señorita Vélez se proponía hacer que olvidáramos el trabajo de Lili Damita en la exitosa El mundo al revés.
 
 
Mordaunt Hall publicado en The New York Times el 23 de enero de 1933.

La ilustración corresponde a Lupe Vélez flanqueada por Victor McLaglen y Edmund Lowe en un fotograma de la película Picante pero sabrosa (Hot Pepper, 1933).

sábado, 20 de enero de 2018

EL GAUCHO: una crónica publicada en El Universal


Y anoche en el Liberty vimos personalmente El Gaucho, viendo a Fairbanks en una de sus interpretaciones colosales. Lupita Vélez, la simpática artista mexicana, nos ha demostrado que además de poseer todos los encantos que son de desearse en una artista latina, tiene, además, un gran talento, y esto es precisamente lo que la ha hecho subir tan rápidamente en la escala del éxito. Todavía en julio de este año, Lupita se contentaba con ganar el aplauso de los trasnochadores que acudían a las tandas del teatro Lírico en la capital azteca. Ahí, en la ciudad de los palacios, hizo época. Aquí triunfará también y triunfará en todo el mundo. Cualquiera diría, al apreciar su rápido ascenso, que todo el chiste consiste en tomar billete hacia Hollywood, presentarse ante la cámara y triunfar. Pero quienes sabemos lo que significa la lucha en los estudios, debemos confesar que triunfos como el de la Niña Lupe son únicos en la historia del arte y se manifiestan aislados en cada siglo. Su papel en El Gaucho lo ha desempeñado a la perfección, muy especialmente en las escenitas de los pleitos con el gaucho, que no son pocos por cierto; haciendo gala de esa sangre ardiente y apasionada que corre por sus venas. Lupita, en su primer trabajo cinematográfico hace gala de amor, de odio, de despecho y de arrepentimiento.

Tanto el argumento, la fotografía, la dirección artística y la interpretación de El Gaucho hacen una película que de seguro resultará enteramente para el gusto latino.


Hernando de Olaes, publicado en El Universal, el 20 de enero de 1928.

La ilustración es un fotograma de Lupe Vélez y Douglas Fairbanks
en la película El Gaucho (1928).

viernes, 19 de enero de 2018

LUPE VÉLEZ COMO MADAME LA ZONGA

 
RKO concedió un breve descanso a su Mexican Spitfire y no dudó en prestar a la pareja Lupe-Errol a Universal. Así, el año concluyó relativamente tranquilo con una rápida minucia musical llamada La conga de Madame La Zonga (Six lessons from Madame La Zonga, título raro si los hay), sacada adelante, es de suponer que sin muchos apuros, por John Rawlins. El título (que en un principio iba a ser Look Out Below) era el mismo de una exitosa canción de Charles Newman y James Monaco, y de lo que se trataba era de acaparar el furor norteamericano por la conga, cada vez más exacerbado por la portuguesa Carmen Miranda. Aún así, todo lo relacionado con la elaboración del filme no fue más que un pésimo negocio. Lupe, naturalmente, era Madame La Zonga, cantante y bailarina del centro nocturno habanero del mismo nombre y del cual era también propietaria. La señora La Zonga era contratada por el poco escrupuloso señor Álvarez (Errol), para que transformara y pusiera al día en los pimentosos ritmos cubanos a su poco dotada protegida Rosita, con el objeto de convertirla en la estrella de un centro nocturno próximo a abrirse en Nueva York.

Esta tontería monumental, no era más que un mero pretexto para el uso indiscriminado de Lupe, "más carcajeante y charlatana que de costumbre", y de un Errol, perdido bajo el grotesco disfraz de cubano que requería el papel. Ambos, a no dudarlo, fueron minímamente exigidos por Rawlins, quien simplemente los dejó moverse a sus anchas a lo largo del film.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego, publicado por la Cineteca Nacional de México en 1986.

miércoles, 17 de enero de 2018

El estreno de LA CONGA DE MADAME LA ZONGA

 
La película se estrenó en Nueva York en el antiguo teatro Palace, que desde noviembre de 1932 había sido rebautizado como RKO Palace. En esa sala tendría lugar el estreno de El ciudadano Kane, el primero de mayo de 1941. De manera que sólo habían transcurrido unos cuantos meses desde que el 17 de enero se exhibiera La conga de Madame La Zonga (Six Lessons From Madame La Zonga), y aun cuando no se trataba de una producción del sello RKO, habían cedido a la Universal a sus dos protagonistas: Lupe Vélez y Leon Errol, quienes disfrutaban por entonces del éxito inusitado del serial sobre Carmelita, la mexicana que escupía fuego.
 
Se trataba de una comedia plagada de números musicales en la que también participaba Big Boy Williams, por entonces el prometido formal de Lupe. En uno de los diálogos de la película ella le dice: "No me casaría contigo aunque fueras el último hombre sobre la tierra". Y, en efecto, en la realidad ambos darían por terminado su compromiso matrimonial poco tiempo después de concluido el rodaje.
 
La crítica maltrató esta Conga de Madame La Zonga de manera inmisericorde. Bosley Crowther escribió en el New York Times: "Pero la mayor diferencia entre esta película y otras de la serie es que a Errol no se le ve tan ridículo y Lupe está más ruidosa que nunca. Sugerimos que Madame La Zonga o los guionistas estudien un poco más sus lecciones." Por su parte, Wear en Variety fue un poco más benévolo: "Una película rápida y mal hecha que sobrevive a su pesada y dificultosa trama sólo por la presencia de Lupe Vélez y los esfuerzos de algunos más del reparto secundario".
 

Jules Etienne 

lunes, 15 de enero de 2018

Variety: MORALIDAD (The Morals of Marcus)

 
En términos generales Moralidad es un buen vehículo para el tempestuoso encanto de Lupe Vélez y una pequeña comedia servida con esa falta de sofisticación por parte de la estrella, lo cual va muy bien con su carácter...

Char en Variety, publicado el 15 de enero de 1936.

(Traducido del inglés por Gabriel Ramírez)

miércoles, 10 de enero de 2018

El New York Times celebra el ritmo frenético de LA DIABLILLA MEXICANA (Mexican Spifire)


Desde que el Dr. Sennett escribía su tesis de maestría en el Keystone College, no se había visto por Times Square algo semejante a La Diablilla Mexicana. Esto es slapstick puro y sencillo, con buen ritmo y abundantes pastelazos, con Lupe Vélez y Leon Errol lanzándose latiguillos y pasteles con desenfado y sosteniendo entre los dos una animación tan frenética, que no puede ser menos que gratificante para aquellos que disfrutan esa clase de simplezas.
 
No hay ninguna trama que valga la pena mencionar, excepto que Errol interpreta al tío Matt y a Lord Epping y el tío Matt se disfraza como Lord Epping (y entonces hay un triple disfraz si es que alguna vez hubo uno), mientras que la señorita Vélez se la pasa girando de aquí para allá en algo que es lo opuesto del mexicano que duerme la siesta. Todo termina en la celebración de una boda donde los invitados se arrojan pasteles unos a otros, mientras la novia reserva el más grande de todos para el invitado de honor. ¡Squash! Así como suena.
 

Frank S. Nugent, publicado en The New York Times el 10 de enero de 1940.

La ilustración corresponde a un fotograma de la boda en la secuencia final de
La diablilla mexicana (The Mexican Spitfire, 1940).

lunes, 8 de enero de 2018

MEXICAN SPITFIRE: el serial de Carmelita, la mexicana que escupe fuego


El éxito en taquilla de La señorita ciclón (The Girl From Mexico, 1939), en la que apareció por primera vez su personaje de Carmeilita Fuentes, la mexicana que escupe fuego, animó al estudio RKO a extender un contrato a Lupe y a Leon Errol, para que encabezaran el reparto de lo que sería, a la larga, un serial de ocho películas. No hay que olvidar que se trataba de una época en la que aún no existía la televisión, y este tipo de cine, con los mismos personajes enfrentando diferentes situaciones en cada episodio, serían el antecedente más visible de las series televisivas.

Mexican Spitfire era una mina que sus productores y Lupe seguirían explotando hasta agotarla. Así fue como, después de La diablilla mexicana (1940),  se sucedieron: Las trampas de Carmelita (Mexican Spitfire Out West), El bebé de Carmelita (Mexican Spitfire's Baby), Carmelita en alta mar (Mexican Spifire at Sea), El fantasma de Carmelita (Mexican Spitfire Sees a Ghost), El elefante de Carmelita (Mexican Spitfire's Elephant) y Mamá estupenda (Mexican Spitfire Blessed Event), todas filmadas entre 1940 y 1943.

Si al final de la primera película, Carmelita y Dennis, su novio gringo, se fugaban a México para poder casarse, en la segunda regresaban felices de su luna de miel. Después vendría la maraña de equívocos que la obligaban a viajar a México para tratar de obtener un divorcio que resultaba ilegal por lo que su todavía esposo no podía regresar con su antigua prometida. En ésta, Leon Errol añadiría otro personaje también interpretado por él: Lord Epping, quien ya no dejaría de aparecer en el resto de la serie. La diablilla mexicana tuvo su prèmiere en Nueva York, el 9 de enero de 1940.

En Las trampas de Carmelita, la pareja se vuelve a disgustar pero esta vez el bonachón tío Matt la ayuda maquinando un engaño para que su sobrino recapacite y regrese a su lado. A partir de la siguiente aventura, Donald Woods, el actor original que había interpretado a su marido en las tres primeras cintas, tuvo que enlistarse para ir a la guerra, por lo que fue sustituido por Charles Buddy Rogers, por entonces casado con Mary Pickford.

Como Carmelita sigue enfrentando desaveniencias conyugales -porque en caso contrario la serie tendría que haberse dado por concluida, puesto que no se trataba de una pareja en un cuento de hadas, que vivirían felices para siempre-, el tío Matt decide que es hora de que tengan un hijo para que la relación se vuelva más estable y le pide a Lord Epping que traiga un huérfano de la guerra ensu próximo viaje. Éste cumple al pie de la letra con el encargo y llega acompañado por una joven rubia que, en efecto, había perdido a sus padres, y quien por ser francesa no podía llamarse de otro modo que no fuera Fifí. Los apuros eran para el entrometido tío a quien no se le ocurre otra forma de evitar problemas que ocultando a la atractiva muchacha, con lo que el enredo se va haciendo cada vez mayor. Después, ya reconciliados, viajan a Hawaii para una segunda luna de miel. Surgen nuevos motivos de disgusto hasta que el inefable tío Matt logra apaciguarlos. Todavía, Carmelita y Dennis se hospedarán en una mansión habitada por supuestos fantasmas que en realidad no son más que una banda de delincuentes que se ocultan de la policía.

Walter Reed entraría al relevo de Rogers como el marido de Carmelita, cuando Lord Epping se ve inmiscuido con unos contrabandistas que han ocultado un valioso diamante en el interior de una pequeña figura de ónix en forma de elefante. El tío Matt acude a su rescate y le pide ayuda a Carmelita quien, al no entender bien de qué se trata el asunto, alquila un elefante del zoológico y lo pinta de rosa con manchas verdes. En la aventura final, Carmelita le envía un telegrama a su marido en el que le anuncia que su vecina está embarazada, pero como su inglés es muy deficiente, éste supone que es ella quien está esperando el bebé de ambos. El malentendido se resuelve de manera absurda, como era el sello de la casa, con la compra de un cachorro de ocelote.

Después del último título de la serie, estrenado en 1943, Lupe se trasladaría a México para trabajar en el rodaje de Naná, en la que sería su aparición final en la pantalla.


Jules Etienne

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Leon Errol en un fotograma de La diablilla mexicana (Mexican Spitfire, 1940). 

miércoles, 3 de enero de 2018

Mexican Spitfire según David Zinman en SÁBADO POR LA TARDE EN EL BIJOU


Lupe fue un espíritu libre fuera del escenario, una mujer liberada que se adelantó a su época.
...
 
Pero el teatro sólo fue una estación en el camino de Lupe. Las películas fueron su primer amor.
...

Irónicamente, es mejor recordada por las películas B que hizo, una vez que se deslizó fuera de las grandes producciones. La más famosa de todas ellas es el serial de Mexican Spitfire. Hubo dos cosas que funcionaron para Lupe. La primera, el estudio, RKO, dio un paso inusual al nombrar la serie por su volcánica personalidad en la vida real. De hecho, había sido originalmente titulada Hot Tamale. Y la otra, RKO le formó equipo con Leon Errol, un veterano comediante del cine y el teatro. Él fue un contraste perfecto para ella.
 

David Zinman en Saturday Afternoon at the Bijou (página 429).

(Traducido del inglés por Jules Etienne)

domingo, 31 de diciembre de 2017

LA VERDAD DESNUDA según el New York Times

 
Aunque se había estrenado desde el 16 de diciembre en el cine Mayfair, propiedad de RKO Pictures, que era la compañía productora de La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932), película dirigida por Gregory LaCava, por alguna razón la crítica correspondiente apareció publicada en el New York Times hasta el día último del año, el 31 de diciembre de 1932.

"Un extenso pasquín sobre el culto a la celebridad, La verdad desnuda estelarizada por Lee Tracy como un merolico de feria y Lupe Vélez como una bailarina. Tratando de alcanzar la luna, Tracy hace pasar a Lupe como una exótica princesa extranjera y se las arregla para cubrir con ese paño los ojos de todo Manhattan. Ahora "famosa por ser famosa", Lupe es contratada por Frank Morgan, quienes un empresario del tipo Ziegfeld. Cuando el fraude se revela, Tracy retorna a las ferias, con Lupe (quien está enamorada de él desde el primer rollo de la película) a su lado.
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La verdad desnuda contiene grandes dosis de buen humor, basada en incidentes contenidos en el libro de David Freeman: una recopilación de anécdotas del difunto agente de prensa Harry Reichenbach. El ritmo del relato es fluido y Lee Tracy como el publicista maravilla, ofrece una caracterización imaginativa y plena de energía, aunque tal vez la película hubiera resultado mejor si los productores se hubieran apegado más a la historia real eliminando algunas de las extravagancias que aparecen en la pantalla. El episodio del león dentro de la caja de madera, que todos suponen contiene un piano y que es llevado al cuarto del hotel, es sin duda efectivo, pero no cabe duda que hubiera sido más gracioso de haberse filmado tal y como ocurrió.
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La vital presencia de Lupe Vélez resulta admirable en el papel de Teresita."

Mordaunt Hall, publicado en The New York Times el 31 de diciembre de 1932.
 
Las fotografías corresponden a Lupe Vélez y Lee Tracy en una escena de la película, al cine Mayfair en Nueva York y a Lupe Vélez caracterizada como Teresita. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

LA VERDAD DESNUDA: la mejor película de Lupe Vélez


Fue así, de esta manera, surgiendo entre líneas en el guión y contra los convencionalismos de la trama, que La Cava conseguiría de Lupe y su personaje Teresita, la primera imagen verdadera de lo que ella llegaría a convertirse siete años después para la historia del cine. Tratándose de los primeros bocetos, la imagen cinematográfica se mostraba aún borrosa y algo tímida, pero no cabía duda de que definitivamente era la que Lupe quiso siempre proyectar para hacer creer que así era realmente. Al final, admitiría que nunca como en La verdad desnuda se había divertido tanto disfrutando un papel que le gustó caracterizar porque sencillamente se trataba de alguien que era como ella misma.

El guión, de Corey Ford y Bartlett Cormack, estaba basado en una historia de Ben Markson y H. N. Swanson libremente adaptada del reciente éxito de librería, Phantom Fame, un compendio de la vida y milagros de Harry Reichenbach escrito por David Freedman (...)

Pero el film no pretendió para nada llevar al cine la biografía de este pionero desconocido, sino simplemente utilizar algunas de sus anécdotas y chismes para poderle dar cuerpo a una historia rica en situaciones y personajes inteligentemente observados. Con el paso del tiempo, La verdad desnuda parace haber llegado a convertirse en una de las mejores comedias de LaCava y, casi con seguridad, en el mejor film de Lupe. En esta divertida crónica de costumbres y crítica amable del submundo teatral neoyorquino de principios de los treinta, Lupe dejaba por fin de metamorfosearse para comenzar una transmutación que la aproximaría a su personaje con una semejanza que llegaba a la identidad más defintiva. Al mismo tiempo que esto ocurría, empezaba la parodia y la burla de sí misma; o para todo caso, de la Lupe Vélez pública que a ella le gustaba mostrar que era y que con tanto esmero había ido creando desde su llegada a Hollywood. E incluso antes, a decir verdad.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego, publicado por la Cineteca Nacional de México en 1986.

La ilustración corresponde a Lupe Vélez caracterizando a la balilarina Teresita en un fotograma de la película La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932).