jueves, 31 de diciembre de 2015

LA VERDAD DESNUDA según el New York Times

 
Aunque se había estrenado desde el 16 de diciembre en el cine Mayfair, propiedad de RKO Pictures, que era la compañía productora de La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932), película dirigida por Gregory LaCava, por alguna razón la crítica correspondiente apareció publicada en el New York Times hasta el día último del año, el 31 de diciembre de 1932.

"Un extenso pasquín sobre el culto a la celebridad, La verdad desnuda estelarizada por Lee Tracy como un merolico de feria y Lupe Vélez como una bailarina. Tratando de alcanzar la luna, Tracy hace pasar a Lupe como una exótica princesa extranjera y se las arregla para cubrir con ese paño los ojos de todo Manhattan. Ahora "famosa por ser famosa", Lupe es contratada por Frank Morgan, quienes un empresario del tipo Ziegfeld. Cuando el fraude se revela, Tracy retorna a las ferias, con Lupe (quien está enamorada de él desde el primer rollo de la película) a su lado.
...
La verdad desnuda contiene grandes dosis de buen humor, basada en incidentes contenidos en el libro de David Freeman: una recopilación de anécdotas del difunto agente de prensa Harry Reichenbach. El ritmo del relato es fluido y Lee Tracy como el publicista maravilla, ofrece una caracterización imaginativa y plena de energía, aunque tal vez la película hubiera resultado mejor si los productores se hubieran apegado más a la historia real eliminando algunas de las extravagancias que aparecen en la pantalla. El episodio del león dentro de la caja de madera, que todos suponen contiene un piano y que es llevado al cuarto del hotel, es sin duda efectivo, pero no cabe duda que hubiera sido más gracioso de haberse filmado tal y como ocurrió.
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La vital presencia de Lupe Vélez resulta admirable en el papel de Teresita."

Mordaunt Hall, publicado en el New York Times el 31 de diciembre de 1932.
 
Las fotografías corresponden a Lupe Vélez y Lee Tracy en una escena de la película, al cine Mayfair en Nueva York y a Lupe Vélez caracterizada como Teresita. 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA VERDAD DESNUDA: la mejor película de Lupe Vélez


Fue así, de esta manera, surgiendo entre líneas en el guión y contra los convencionalismos de la trama, que La Cava conseguiría de Lupe y su personaje Teresita, la primera imagen verdadera de lo que ella llegaría a convertirse siete años después para la historia del cine. Tratándose de los primeros bocetos, la imagen cinematográfica se mostraba aún borrosa y algo tímida, pero no cabía duda de que definitivamente era la que Lupe quiso siempre proyectar para hacer creer que así era realmente. Al final, admitiría que nunca como en La verdad desnuda se había divertido tanto disfrutando un papel que le gustó caracterizar porque sencillamente se trataba de alguien que era como ella misma.

El guión, de Corey Ford y Bartlett Cormack, estaba basado en una historia de Ben Markson y H. N. Swanson libremente adaptada del reciente éxito de librería, Phantom Fame, un compendio de la vida y milagros de Harry Reichenbach escrito por David Freedman (...)

Pero el film no pretendió para nada llevar al cine la biografía de este pionero desconocido, sino simplemente utilizar algunas de sus anécdotas y chismes para poderle dar cuerpo a una historia rica en situaciones y personajes inteligentemente observados. Con el paso del tiempo, La verdad desnuda parace haber llegado a convertirse en una de las mejores comedias de LaCava y, casi con seguridad, en el mejor film de Lupe. En esta divertida crónica de costumbres y crítica amable del submundo teatral neoyorquino de principios de los treinta, Lupe dejaba por fin de metamorfosearse para comenzar una transmutación que la aproximaría a su personaje con una semejanza que llegaba a la identidad más defintiva. Al mismo tiempo que esto ocurría, empezaba la parodia y la burla de sí misma; o para todo caso, de la Lupe Vélez pública que a ella le gustaba mostrar que era y que con tanto esmero había ido creando desde su llegada a Hollywood. E incluso antes, a decir verdad.


Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego, publicado por la Cineteca Nacional de México en 1986.

La ilustración corresponde a Lupe Vélez caracterizando a la balilarina Teresita en un fotograma de la película La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932).

lunes, 28 de diciembre de 2015

Harry Reichenbach: FANTASMA DE LA FAMA


Harry Reichenbach fue un publicista legendario que se desenvolvió en el mundo de los espectáculos. Entre los nombres más famosos que promovió se cuentan los de Rodolfo Valentino y Gloria Swanson. Uno de sus primeros trabajos fue como representante de una mujer a la que anunciaba como Sobria Sue, porque nunca sonreía. En un teatro de Broadway ofreció mil dólares -que a principios del siglo XX eran una verdadera fortuna-, al comediante que lograra hacerla reír. Lo que no les advirtió era que la dama en cuestión padecía de un cierto tipo de parálisis facial conocida como síndrome de Moebius, que le impedía manifestar la risa.

Luego de fundar su propia empresa de relaciones públicas, en el aparador de una tienda especializada en litografías y reproducciones de cuadros famosos, se topó con el desnudo titulado Amanecer en septiembre, de Paul Émile Chabaud, e hizo un trato con el dueño garantizándole que se venderían las dos mil copias de esa litografía que tenía en bodega. Procedió a denunciarla por su "evidente inmoralidad" con Anthony Comstock, uno de esos exaltados puritanos que encabezaba la organización denominada Sociedad contra el Vicio, en Nueva York, y el mismo día en que lo llevó a mostrarle la imagen contrató a un par de jóvenes para que permanecieran frente al aparador mirando con lascivia la reproducción al momento en que aquel llegara. Como era predecible, un iracundo Comstock, procedió a demandar a ese negocio. Pero no sólo perdió el caso ante la corte, sino que el escándalo atrajo la atención pública sobre la obra en cuestión, de manera que se agotaron sus existencias. Reichenbach se embolsó doscientos dólares de comisión, además de que el original de dicho cuadro acabaría en el Museo Metropolitano de Arte como uno de los ejemplos más notables del arte kitsch.

Tiempo después, también consiguió que uno de los actores que representaba, Francis X. Bushman, fuera contratado para interpretar al villano Massala, la contraparte de Ramón Novarro en Ben Hur, la superproducción más costosa en la historia del cine mudo, mediante un ingenioso truco: cuando tenían la cita con los dirigentes del estudio, llenó sus bolsillos con monedas, las cuales iba arrojando al suelo mientras caminaban, por lo que los transeúntes empezaron a seguirlos para recoger las monedas que caían. Al llegar ante los ejecutivos de la Metro Goldwyn Mayer, una multitud los iba siguiendo y daba la impresión de que Bushman era una figura muy popular.

Sobre ese personaje, peculiar y extravagante, David Freedman escribió un libro biográfico: Fantasma de la fama (Phantom Fame), que sirvió para inspirar el guión de una comedia que la RKO Pictures produjo en 1932, bajo la dirección de Gregory LaCava, con Lee Tracy y Lupe Vélez en los estelares: La verdad desnuda (The Half-Naked Truth).


Jules Etienne

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Lee Tracy en un fotograma de la película La verdad desnuda (The Half-Naked Truth, 1932).

viernes, 25 de diciembre de 2015

Aventuras y desventuras de LA TIGRESA ROSA


La tigresa Rosa (Tiger Rose) fue la primera película totalmente sonora protagonizada por Lupe Vélez. Se trataba de una producción de la Warner Bros., pero como ella se encontraba bajo contrato de exclusividad con United Artists, ambas empresas negociaron su participación. Sería dirigida por George Fitzmaurice con Monte Bell como su pareja romántica. Al lado de ellos también aparecía el famoso perro Rin-Tin-Tin, estrella del cine de aventuras. La revista Variety publicó un comentario sobre su estreno, el primer día del año de 1930, firmado por Land:

Por lo general este tipo de películas recuerda mucho las fórmulas utilizadas por la Warner con Rin-Tin-Tin, aunque aquí el lugar que ocupa el perro es menos importante que cuando Hollywood lo glorificaba, a Rinty (como sus aficionados lo llamaban en la época en que el arte era arte), lo han eliminado de casi toda la película. Ahora simplemente se asoma entre sus patas y le acarician una que otra vez. Ya no salva al tren ni corre millas para rescatar a los marinos de los Estados Unidos.

El golpe melodramático es una persecución en canoas por los rápidos. Los sofisticados se van a reir un poco de lo súbito de estas escenas, del fulminante triunfo en el momento preciso en que todo parece perdido, del final feliz con los amantes flotando en un plácido arroyo, y del policía montado de buen corazón que ayuda a escapar al hombre buscado por asesinato.

Es, como ya dije, un poco anticuado este tipo de leyendas de Manitoba y no ayuda en nada a mejorar las reputaciones de Blue y Lupe Vélez.

En su edición correspondiente al mes de abril de 1930, la revista Continental consignaba un telegrama de felicitación por parte de Lenore Ulric, la actriz que había estrenado la obra de teatro en 1913 y después, en 1923, también interpretó el papel de la joven canadiense Rose en la versión muda de la película. En la misma nota se celebraba el hecho de que Lupe se había adaptado con éxito al medio cinematográfico en Hollywood y al idioma en unos cuantos meses "sin perder un ápice de su personalidad latina, y especialmente mexicana". 

En España se le conoció como La tigresita y fue exibida  en el Rex hasta finales de enero de 1931. La publicidad decía que "Ella era hermosa, bravía y pura. Tenía por amigos al río, la selva, los pájaros y a Rin-Tin-Tin, el fiel perro-lobo. Paz, alegría, inocencia. Un día llegó el progeso, la vía férrea, la inquietud. El drama fue. El amor cantó su romanza. Y, la hermosa amó al hombre perseguido de la justicia, herido por la Fatalidad..." Se le promocionaba como "un precioso film Sonoro y Musical".

Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a un fotograma de La tigresa Rosa, un cartel en inglés de la propia película y otro de La tigresita, que es como se le exhibió en España.

jueves, 24 de diciembre de 2015

LA TIGRESA ROSA inauguró el teatro Beacon de Nueva York


El famoso teatro Beacon de Nueva York -que todavía se encuentra abierto al público en Broadway y figura en el registro de lugares históricos-, fue inaugurado el 24 de diciembre de 1929 con la exhibición de la película La tigresa Rosa (Tiger Rose), protagonizada por Lupe Vélez, Monte Blue y el perro Rin-Tin-Tin. Se trataba de una cinta de aventuras cuya acción transcurre en la provincia canadiense de Manitoba y su protagonista es miembro de la policía montada. Se basaba en la obra teatral homónima de Willard Mack*, sobre la cual ya se había filmado una versión muda en 1923: La tigresa de la zarpa roja.


Originalmente la sala había sido diseñada para la proyección de películas silentes, pero con el advenimiento del cine sonoro se vieron en la necesidad de llevar a cabo modificaciones que retrasaron la fecha original de su apertura, hasta la citada navidad de 1929.

La publicidad de la cinta durante su semana de estreno invitaba al público a recibir el año nuevo con La tigresa Rosa: "Ring in the New Year with Monte Blue and Lupe Vélez in Tiger Rose". En otras salas de Estados Unidos la película se había estado exhibiendo desde el 21 de diciembre.

En México la película se estrenaría hasta el 5 de junio de 1930, en el mismo cine Palacio en cuyas marquesinas ya se había visto brillar el nombre de Lupe Vélez durante las exhibiciones de El gaucho, en enero de 1928, y Canción de amor, en febrero del año siguiente.


Jules Etienne

*Casualmente, cuando Lupe llegó por primera vez a Los Ángeles, fue con la intención de participar en La paloma, una pieza del mismo autor, que dirigía y protagonizaba Richard Bennett. Aunque el contraste entre los 53 años de éste y los dieciocho que por entonces tenía ella, impidieron que se quedara con el papel y fue Dorothy MacKaye la actriz que apareció durante el estreno de la puesta en escena en el teatro Belasco. En 1932, el mismo papel fue interpretado por Dolores del Río en la respectiva versión cinematográfica, que fue dirigida por Herbert Brenon.

martes, 22 de diciembre de 2015

Estrenos de LA TORMENTA en Europa


La tormenta se exhibió en España con el título de Los cautivos y se estrenó hasta enero de 1932.

 
El famoso cine Trocadero, auténtico palacio de la exhibición, con 3,500 butacas y elegante decoración estilo renacimiento francés, fue inaugurado en Londres el 22 de diciembre de 1930 con un doble programa -que era como se acostumbraba entonces-, el cual incluía una producción británica titulada Bed and Breakfast, con Jane Baxter, además de La tormenta, protagonizada por Lupe Vélez.



 
La fotografía corresponde al interior del Cinema Trocadero cuando se inauguró en Londres en 1930.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Lupe Vélez: MUERTE Y MITO


No es fácil ser estrella de cine, y si no, que se lo pregunten a Clara Bow o a Buster Keaton, que acabaron en el manicomio, a Olive Thomas*, el primer gran escándalo en la cuenta de Hollywood, a Marilyn... o a Lupe.

La expresión hecha lugar común lo denomina "el precio de la fama", la vida hecha película lo cobra como arancel: las veinticuatro mentiras por segundo, una por cada hora del día, que nos cuenta el cine.

Resulta difícil para un ser humano cualquiera, de pronto verse convertido en la materia de la que se nutre la fantasía de los adimiradores que convierten su existencia en mero deseo, aunque para esos pocos elegidos, beneficiarios de la fama, objeto de la envidia ajena, su vida, a partir de ese momento, deja de pertenecerles.

Lupe emprendió la aventura de Hollywood aún adolescente, a los diecisiete años: "Por fin llegué a Los Ángeles, sola, con muchas ilusiones y ningún dinero". Al poco tiempo comenzaría su propio cuento de hadas, el mismo que vivieron antes que ella, Gloria Swanson y Greta Garbo. Jóvenes humildes, anónimas, que se transformaron en diosas anheladas por las masas que pagan su boleto de entrada para adquirir el derecho de soñar con ellas. Por eso les resulta tan difícil advertir cuando han perdido su condición de mito inalcanzable. Se resisten a aceptar el hecho de haberlo tenido todo para luego regresar a ser otro nadie, como cualquier mortal.

Lupe fue acusada por los críticos de cine -esos parásitos que viven del éxito y el fracaso ajenos-, de haber tenido una carrera mediocre, de no haber hecho nunca una gran película. Pero, en cambio, ella podía presumir algo a lo que muchas otras actrices habrían aspirado: fue dirigida por D. W. Griffith, Tod Browning y William Wyler; por los fabricantes de epopeyas más célebres de su época, Cecil B. De Mille y Victor Fleming; se divirtió filmando con Hal Roach o cantando y bailando con Gregory LaCava y Woody Van Dyke. Filmó varias películas en Inglaterra y cuando viajó a México para el rodaje de La Zandunga, su recibimiento, la devoción manifestada por el público, alcanzó tal nivel de apoteosis, que acabó por admitir: "Nunca pensé que los mexicanos me quisieran tanto".

Si bien es cierto que la lista de sus abundantes amoríos supera, por mucho, a su filmografía, los nombres de Douglas Fairbanks, Clark Gable y Errol Flynn, no son poca cosa. Gary Cooper fue la gran pasión de su vida y Johnny Weissmuller, el entrañable Tarzán en blanco y negro de tantos matinées infantiles, el hombre que, sin duda, más la quiso: Soy una persona diurna, ella es nocturna. Le encantan las fiestas, yo las odio. Bebe y fuma constantemente, yo no. Disfruto cuando estoy en el agua nadando o navegando, en cambio a ella no le gusta el agua... pero nada de eso me importa porque de veras la amo.

Su muerte a los treinta y pocos años era inevitable. No se puede lucir eternamente joven cuando se ha alcanzado la senilidad. Por eso recordaremos siempre a Marilyn o a James Dean tal y como los vimos en las películas. No dejaron descendencia que nos permitiera imaginarlos abuelos. Ellos, como Lupe, adquirieron la condición de irreales. Su vida, decía al principio, dejó de pertenecerles, formaba parte del imaginario colectivo, era del dominio público. Entonces, la única posesión que todavía les quedaba, ajena a los demás, era su propia muerte. Tal vez de ese modo lo pensaron y procedieron a consumarla.

El sueño de Guadalupe Villalobos llevó por nombre Lupe Vélez. Así es como ha sobrevivido cada vez que aparece en la pantalla: siempre joven. Eso no es vida ni muerte, es pura magia.

Si la vida de Lupe Vélez se merece una novela, su muerte es leyenda.


Jules Etienne

(Los textos en cursivas forman parte de la novela Una serenata para Lupe).

*Olive Thomas fue designada la mujer más hermosa de Nueva York en 1914, a la edad de veinte, y pionera en el uso del término cover girl ya que sería portada de revistas de la época como el Saturday Evening Post. Dejó huella durante su breve carrera en el cine silente como baby vamp: por ella se acuñó el término flapper, que después se volvería de uso común. Estaba casada con Jack Pickford, su segundo marido, cuando se suicidó en un lujoso hotel parisino, un mes antes de cumplir veintisiete años.

viernes, 18 de diciembre de 2015

LA ÚLTIMA AUSENCIA DE GARY COOPER


Harald Ramond llegó a temprana hora, antes que todos. Se hincó frente al ataúd, se persignó rápidamente y salió para evitar un encuentro con Johnny Weissmuller, pues no quería tener ningún altercado físico con él, quien había amenazado públicamente golpearlo si lo encontraba.
 

La prensa comentó que Gary Cooper no estuvo presente, ni en la capilla de la Resurrección de Cristo en el Forest Lawn Memorial Park de Glendale, ni en la capilla de la agencia funeraria Cunningham y O'Connor de Los Ángeles.


Moisés Vázquez Corona en Lupe Vélez, a medio siglo de ausencia (página 76).


La ilustración corresponde a una fotografía de Harald Ramond,
solitario, frente al ataúd de Lupe Vélez, el 21 de diciembre de 1944.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

José Alvarado: RECUERDO DE LUPE VÉLEZ (fragmentos)


La adolescencia de Lupe Vélez brotó en medio de los relámpagos de un México todavía turbulento y asombrado. Había olor a pólvora en el aire y las monedas de oro rodaban sobre las mesas de mármol del Café Colón. Las luces eran ingenuas y los capitanes solían apagar los focos a balazos. Se bailaba el fox-trot y los tangos gemían en las pianolas. Lupe Vélez fue una estrella del Chárleston. En los Estados Unidos refulgían las letras doradas de la palabra prosperity y en Europa se discutía, una vez más, sobre el desarme.

La revista acababa de expulsar una opereta y una zarzuela que sólo la gente del viejo régimen se empeñaba en recordar. Lupe Vélez fue una de las estrellas de esa revista incipiente, en cuyos diálogos los optimistas creían encontrar los gérmenes del teatro mexicano. Un grupo de jóvenes había llegado a los puestos públicos y desde ahí hablaba por primera vez de la técnica.
...

La Lupe Vélez del Teatro Lírico no buscaba la alegría fundamental porque la llevaba dentro de sí misma. Su mundo era breve; pero diáfano y fragante. La Lupe Vélez de Hollywood sí la buscaba. Su orbe se había vuelto inmenso y complicado, oscuro y contradictorio. La prosperity yacía, marchita, entre los fragmentos amarillos de los periódicos viejos y la guerra tocaba a todas las puertas. Los árboles parecían ancianos rencorosos y las flores se convertían en ceniza multicolor.

Muchas cosas deben haber muerto prematuramente dentro de Lupe Vélez. Muchas luces deben haberse apagado y tal vez una mañana se le fue la esperanza. Lupe Vélez se convirtió en uno de los seres más tristes de su época.

No era, por cierto, el único caso; pero sí uno de los más notorios. Por eso, tal vez, como otras tantas muchachas ignoradas y ciegas, dejó la existencia por una puerta sombría. El mundo se le había derrumbado antes. Un mundo frío, seco y gris.


José Alvarado, publicado en el diario Excélsior,
el 16 de diciembre de 1959.

martes, 15 de diciembre de 2015

ADIÓS, LUPE


Según el acta de defunción, Lupe Vélez Weissmuller tenía 34 años de edad al momento de su muerte, la madrugada del 14 de diciembre de 1944. El reporte consigna las 8 de la mañana, que debió ser la hora en que llegaron a su casa. Queda claramente asentado el suicidio por envenenamiento causado por la ingestión de tabletas de Seconal. Llevaba 18 años y medio de residir en Los Ángeles. El documento fue firmado por el médico legista, Frank A. Nance, y el alguacil V. I. Wellage.

Su cuerpo sería trasladado a la capilla de la Resurrección de Cristo, en el cementerio Forest Lawn Memorial Park, el 21 de diciembre. Al día siguiente, en el oratorio de una agencia funeraria, se rezaron cinco padres nuestros y cinco aves marías por el descanso de su alma. Se le negaron las honras fúnebres del ritual católico porque cometió suicidio.


Jules Etienne

lunes, 14 de diciembre de 2015

Capítulo 1: DESPEDIDA EN VOZ BAJA (La última madrugada)


Eran casi las cuatro y la señora Kinder la esperaba despierta. Todavía le preguntó si se le ofrecía algo, pero en realidad Lupe no necesitaría gran cosa, acaso un frasco de seconales y redactar unas notas de despedida. A veces me siento como si tuviera cien años, como si fuera una anciana lista para el asilo. ¡Dios santo! ¿Cuánto habré vivido que ni siquiera lo noté? Entre tanto frenesí, había dejado de sumar los trozos de sueños y pesadillas para sustraer una última resta con lo que ya nunca sería.
 
Empezó a escribir con su letra de rasgos infantiles, unas líneas para Harald y recordó el día en que lo había conocido. ¿Por qué tuviste que atravesarte en mi camino? ¿Cómo fui a enredarme con un inútil como tú? Su arraigado catolicismo se empecinaba en convencerla de que la vida es como un mapa trazado por un ser supremo y es muy poco lo que puede hacer la voluntad. Había vivido y moriría bajo la sombra de su determinismo religioso. Y pensar que hasta llegué a imaginarme que juntos podíamos compartir una vida y que la llamaríamos nuestra.Entonces, como el espectador que acude a la proyección de una película para descubrir con sorpresa que es su propio espectro en la pantalla y aunque reconoce los pasajes de su vida, le parecen ajenos, se vio a sí misma la mañana en que había visitado el foro en el que filmaban El Pirata y la dama para encontrarse con Arturo de Córdova, cuando un desconocido llamó su atención: un joven aventurero, atractivo, de origen confuso y pasado fantasioso. Supuso que era ideal para provocar en de Córdova la ignición de los celos. Sin embargo, se equivocó, éste mantuvo la tibieza y fiel a su estilo habrá dicho con indiferencia: "No tiene la menor importancia", para dar vuelta a la página y cerrar el capítulo que llevaba el nombre de Lupe Vélez. Estoy tan cansada de todo el mundo. La gente cree que peleo por capricho, por puro gusto. pero en realidad siempre he tenido que pelear por todo. Desde que era una niña no he hecho otra cosa que pelear.
 
A través de la ventana percibió una brisa templada que provocaba el murmullo de las hojas al caer presagiando el fin del otoño. A la distancia se escuchaba la tonada de Serenata a la luz de la luna. Algún vecino debería estar rindiendo una suerte de homenaje premonitorio a Glenn Miller, quien desaparecería al día siguiente en un vuelo militar que nunca llegó a París, su destino original, tal vez derribado por la artillería alemana. Eran tiempos de guerra, pero Lupe ya tenía la suya propia como para todavía andar pensando en las guerras ajenas. Había luchado tanto y estaba por perderlo todo.
 
Ni siquiera tengo derecho de quejarme. Pude ver cuando brillaba mi nombre en las marquesinas de los cines, tuve todos los abrigos y las joyas que se me dio el capricho de que fueran míos, hombres a los que jamás conocí se enamoraron de mí, me escribieron cartas de amor apasionadas a las que respondí enviándoles fotografías con alguna dedicatoria. En mi cama, esta misma cama que mandé hacer a la medida de mi antojo, se acostaron hombres con los que tantas mujeres se tienen que conformar apenas con soñarlos.
 
Su memoria se aferraba a lo que aún le quedaba de vida, en un tramposo acto de prestidigitación para que vomitara los setenta y cinco seconales junto con los recuerdos que ahora se enredaban en desorden y escuchó con la nitidez del presente las voces de aquellos que habitan en los huecos que va dejando el tiempo en la memoria, ésos que permanecieron durante años en el olvido, y ahora recuperaban la forma de sus rostros mientras que un eco con el sonido de su voz, de cada palabra dicha, de cada risa, rebotaba en las paredes del pasado como si no hubieran transcurrido tantos años...

 

Jules Etienne

martes, 24 de noviembre de 2015

Un 24 de noviembre, hace ochenta años (1935)


A fines de ese año, el 24 de noviembre, una Lupe a la última moda y cargada de brazaletes y baúles arribaba a Nueva York después de un largo recorrido por Sudamérica que había comenzado en julio en Buenos Aires. Bromeaba feliz con los periodistas confesando abiertamente que los extrañaba a todos pero más a Weissmuller y sus peleas con él, las cuales "francamente me provocan placer". Junto a "la pequeña y fogosa actriz que hizo subir la temperatura hoy en Nueva York", se encontraba Johnny, algo incómodo pero sin perder su estereotipada sonrisa profesional, declarando que había emprendido el viaje desde California expresamente para recibirla.

Gabriel Ramírez en Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego
(página 108).

La fotografía es de Lupe Vélez y Johnny Weissmuller

domingo, 22 de noviembre de 2015

EL GAUCHO, un vaquero argentino: The New York Times


Hay algunos escenarios magníficos en esta producción, que reúne gauchos, seguidores de su jefe, y también a los uniformados en el ejército del usurpador. El principal punto de interés es la ciudad de los Milagros, que ha sido tomada por El Gaucho y sus hombres.
 
Mr. Fairbanks no es menos ágil aquí que en otras de sus películas; tal vez hasta tiene más oportunidad de desplegar su agilidad, no solamente cuando salta con asombrosa rapidez sobre su silla de montar, sino también cuando escapa de su celda en la prisión haciendo unas cabriolas que hasta un simio le envidiaría. Trepa a los árboles mejor que un isleño de los Mares del Sur, para entonces balancearse de rama en rama hasta finalmente arrojarse sobre un árbol más pequeño y caer suavemente en tierra.
(...)
 
Lupe Vélez hace el papel de la montañesa, temperamental y explosiva. Como quiera que vaya, en harapos o encajes, devuelve golpe por golpe a los hombres que se atraviesan en su camino o provocan su ira. Ella también salta en el caballo, sin importar ni por un instante si va ataviada con sedas y encajes. Se lanza sobre El Gaucho para responder a sus burlas y en una escena le abofetea y lo muerde, misma que termina de manera súbita con ambos compartiendo una manzana. Miss Vélez de veras ofrece una caracterización excelente como la montañesa, por lo que resulta un poco extraño que al final se someta con tanta facilidad, cuando se convierte en la novia de El Gaucho.
 
 
Mourdant Hall en The New York Times, publicado el 22 de noviembre de 1927.

 Traducido al español por Jules Etienne)

 La ilustración corresponde a Douglas Fairbanks y Lupe Vélez,
en un fotograma de la película El Gaucho (1927).
 
La crítica original en inglés puede leerse aquí en su versión íntegra:

viernes, 20 de noviembre de 2015

Capítulo 4: ...Y SE HIZO EL SONIDO (fragmento inicial)



- ¡Esperen un minuto! ¡Todavía no han escuchado nada!

Sorprendía la voz de Al Jolson a los asistentes durante la proyección de la película El cantante de Jazz, en el Teatro Warner de Nueva York. Era el primer jueves de octubre de 1927. El cine, al igual que los seres humanos, había aprendido a moverse con torpeza y a dar sus primeros pasos, antes de balbucear unas palabras. Sam Warner, a quien se le conocía como "el padre del sonido", no alcanzó a presenciarlo. Murió el día previo al estreno de la película, el 5 de octubre.

Transcurrieron tan sólo unas cuantas semanas, y a finales de noviembre también se estrenaba El Gaucho. Filmada bajo los cánones de las producciones silentes sería, junto con otro puñado de películas mudas, la última bocanada de un estilo de hacer cine y, por consecuencia, de verlo. Envuelta en su propia paradoja, la pantalla se llenó de sonidos: voces, música y ruidos incidentales, mientras que el público enmudeció, las pianolas callaron y ahora había que observar la acción en completo silencio para comprender los diálogos.


Jules Etienne

La ilustración corresponde al exterior del Teatro Warner la noche en que se estrenó El cantante de Jazz, el 6 de octubre de 1927.

El Gaucho se exhibiría a partir del 21 de noviembre de 1927 en los Estados Unidos. En la ciudad de Los Ángeles en el por entonces recién inaugurado Gauman's Chinese Theatre.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El erotismo en EL GAUCHO


Bruce Lucky Humberstone, quien era el director asistente en Mi chica favorita (y después en La máscara de hierro y La fierecilla domada), recuerda: "Doug había empezado un gran romance con Lupe Vélez cuando estaban filmando El Gaucho y por supuesto todo el estudio lo sabía." Como resultado de eso, el film está cargado con un erotismo y una energía sexual ausentes en otras de las producciones de Fairbanks. En parte debido a ello, la Montañesa es el más pleno de todos los caracteres femeninos en el cine de Fairbanks. Vélez, después conocida como the Mexican spitfire, está al parejo de Fairbanks toma tras toma, con los brazos en jarras, el pecho palpitante y los ojos centelleando, ella es, en todos los aspectos, igual al gaucho de Fairbanks. Tan es así que en una crítica de la época se le denominó la Fairbanks femenina.
(...)

La electrizante escena del tango, que se ve al principio de la película, es reminscente del famoso tango que Rodolfo Valentino baila en Los cuatro jinetes del Apocalipsis y casi alcanza su misma potencia. Fairbanks puede carecer de la ardiente ambigüedad sexual de Valentino, pero la seguridad fanfarrona de su despreocupada masculinidad, cautiva. Usando las bolas gauchas para enredarse con ella, Fairbanks fuma a lo largo de toda la secuencia, burlón, sujetando su cigarrillo entre los dientes, recogiéndolo con su lengua en la orilla de su boca antes de besarla, para entonces empujarlo de nuevo con sus labios, soplando el humo en su cara. (Este gesto con el cigarrillo fue más tarde usado por Gene Kelly en El Pirata, de Vincente Minelli). Las metáforas sexuales son claras y evidentes, y los dos bailan con una innegable carnalidad. La secuencia del tango al rojo vivo era tan importante para Fairbanks, que el coreógrafo Henry Barsha fue contratado especialmente para hacer de los pasos del tango americanizado uno de los momentos más brillantes de la película.
(...)

El Gaucho y la Montañesa son frecuentemente belicosos en sus escenas románticas. Un crítico describió sus acercamientos eróticos como una "pelea entre pugilistas". Su atracción animal y su combatividad carnal fueron una fresca propuesta a las escenas amorosas en el cine de Hollywood.


 
 Publicado en la biografía Douglas Fairbanks, de Jeffrey Vance, Tony Maietta y Robert Cushman (University of California Press: Academy of Motion Pictures Arts and Sciences, 2008).



(Traducido al español por Jules Etienne)

Las ilustraciones son fotogramas de Lupe Vélez y Doglas Fairbanks en El Gaucho (1927).

lunes, 16 de noviembre de 2015

Capítulo 1: DESPEDIDA EN VOZ BAJA (fragmento sobre el tango en El Gaucho)


- Es que el cine es el futuro, el mundo entero se va a transformar gracias a la mirada de la cámara.

- Tú estás enamorado del cine.

En el fondo, a pesar de que no quería admitirlo, también ella se sentía contagiada por ese mismo virus que latía en las imágenes surgidas del nitrato de plata, autoincandescente como el propio temperamento humano. Sentada en una butaca del cine Palacio se imaginaba su rostro sobrepuesto al de la actriz en la pantalla. No iba a tener que esperar ni siquiera un par de años para que en esa misma sala de la calle 5 de mayo, en el corazón de una ciudad que todavía se preciaba de ser la región más transparente del aire, los más de dos mil espectadores sentados en su lunetario y el anfiteatro, vieran cómo, en la película El Gaucho, era precisamente ella, Lupe Vélez, la compañera de aventuras de Douglas Fairbanks… Lo miré como se mira al ser amado y le dije: “Toda mi vida he soñado con verte. Siempre has sido mi héroe. ¡Gaucho mío!”, me abrazó sin dejar de fumar y recosté mi cabeza contra su pecho, “¡Gaucho mío!”, se lo podía repetir hasta el cansancio, mientras que la presumida esa trataba de conquistarlo desde el balcón con su baile flamenco y hasta una flor le arrojó entre besos, pero ese Gaucho tenía que ser mío, entonces fue cuando él giró sus boleadoras para enredarnos y bailamos un tango, bien apretados uno contra el otro, porque el Gaucho me pertenecía… Y ella sería el objeto de su amor en la película y de sus deseos fuera de ella. Por lo pronto tenía que conformarse con fantasear, esforzarse por aceptar lo que Bermúdez le aseguraba, como antes ya también se lo habían dicho Jorge Loyo y el Panzón Soto, que estaba destinada a algo muy especial porque Lupe no era como las  demás.
 
 
Jules Etienne
 


viernes, 13 de noviembre de 2015

OTOÑO EN LONDRES



(Párrafo del capítulo 15: Capricho de reina)
 
El viento arrastraba el otoño sobre el pavimento húmedo de las calles de Londres. La ausencia de sol se reflejaba en los rostros pálidos de los ingleses. Para el carácter fogoso y extrovertido de Lupe, el que repitieran un proverbio sobre el sexo que consigna: "El placer es breve, el costo altísimo y la posición ridícula", los convertía en una raza aparte. Sin embargo, no le resultó tan difícil sobrevivir al contraste porque a lo largo de su estadía siempre tuvo claro que sólo representaba una etapa de supervivencia y que finalmente regresaría a Hollywood, a su mansión con dieciséis habitaciones, setenta y más canarios, tres perros, un perico y un marido, a la proximidad con México y su familia.


Jules Etienne

La ilustración corresponde a una imagen de Londres en los años 30,
del célebre fotógrafo británico de origen alemán, E. O. (Emil Otto) Hoppé.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

LA ZANDUNGA: El anunciado regreso a México de Lupe Vélez


(Fragmento del capítulo 16: Zandunga no seas ingrata)
 
Lo acontecido durante el trayecto no fue más que el preludio de lo que le esperaba al arribar, la mañana del 11 de noviembre, a la estación de Buenavista. Una multitud delirante de veinte mil personas coreaba su nombre, se empujaba tratando de acercarse y así tener la oportunidad de ver a Lupe, la mexicana que había triunfado en Hollywood. La XEW, "la voz de la América Latina desde México", envió a su locutor estelar, Alonso Sordo Noriega para que cubriera su arribo:

- En este momento vemos como Lupe Vélez, la gran estrella de cine, ha descendido del tren. La acompaña Fernando Uribe Montes de Oca y la esperan para darle la bienvenida el productor don Pedro Calderón y... la gente que ya ha rebasado las puertas y rejas de esta terminal, también ha roto los canceles del andén para poder acercarse a Lupe, mientras ella les sonríe, no la ha intimidado el fervor de esta auténtica ola humana, por el contrario, ahora Lupe se despoja de un zapato y lo arroja como un obsequio a la muchedumbre. Algunos gritan su nombre. Aquí vemos a Fernando de Fuentes, el hombre que va a dirigir a Lupe en esta nueva aventura fílmica de la cinematografía nacional, La Zandunga... Fernando, por favor, unas palabras para el público que nos escucha en la XEW:

- Buenos días, Alonso, buenos días a todos. Como ya te habrás dado cuenta esto es una locura. Nunca nos imaginamos algo así.

- ¿Esperas repetir con esta película el éxito de Allá en el Rancho Grande, que ha puesto el nombre de México en el mapa del cine mundial?

- Se trata de una producción muy ambiciosa. Es también una historia de amor aunque esta vez ocurre en Oaxaca, en el Istmo. Vamos a tener actores muy sólidos alrededor de Lupe Vélez, como Joaquín Pardavé en el papel del alcalde, Carlos López "Chaflán", un galán joven que es una de nuestras promesas: Arturo de Córdova, y María Luisa Zea. El guión es muy bueno, tendrá canciones y romance. Estamos seguros de que el público la va a disfrutar, que es de lo que se trata.

- ¿También escucharemos a Lupe cantando?

- Así será. Ella va a cantar Espejito compañero y La Chunga. Nada menos que Lorenzo Barcelata está trabajando en este momento en los arreglos musicales.

- Se dice que será la película más cara que se haya filmado en México. ¿Cuál será su costo?

- Yo creo que eso es mejor que te lo responda Pedro... Pedro Calderón. Pero sí, tienes razón, nunca se había invertido tanto dinero en una película mexicana.


Jules Etienne

La ilustración es una fotografía de Lupe Vélez en La Zandunga (1937).

lunes, 9 de noviembre de 2015

EL GAUCHO, según Variety



Esta joven, quien tuvo su primera oportunidad en la pantalla con Roach, se llama Lupe Vélez, no tiene más de 16 o 17 años y posee una belleza cuya frescura va unida a su juventud. Y cuando actúa, no le pide nada a nadie. Por un tiempo, cosa de dos años, sólo se hablaba de Dolores del Río. Ahora, todo está dirigido a Lupe. Esta chica tiene un gran sentido del valor de la comedia, el que incorpora a sus habilidades atléticas. Comenzó con Fairbanks y no va a pasar mucho para que se oiga hablar de ella. Doug merece el crédito por haberle dado esa oportunidad.

Con un buen reparto de apoyo, es posible que el film resulte un éxito. Si no puede conseguirlo por sí solo, el dinero lo hará con todos los seguidores de Doug: ellos van a tener las suficientes emociones como para recordarlo por mucho tiempo después de haberlo visto.

Publicado en Variety, el 9 de noviembre de 1927.

(Traducido al español por Gabriel Ramírez)

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Douglas Fairbanks,
en un fotograma de la película El Gaucho (1927).

viernes, 6 de noviembre de 2015

EL GAUCHO: estreno en el cine Chino


Aunque el estreno comercial de la película El Gaucho tuvo lugar el 21 de noviembre de 1927, en fecha previa -el 6 de noviembre para ser precisos-, se llevó a cabo una función privada en Los Ángeles, exclusiva para los miembros de la Academia, en la sala Samuel Goldwyn. Fue hasta un par de semanas después cuando se exhibiría en corrida normal en el flamante cine Chino, que recién se había inaugurado en mayo y su propietario, Sid Grauman, trató de hacer gran énfasis en la presencia de Lupe Vélez y muchos otros hispanos, sobre todo mexicanos, que participaron en la película, pasando como argentinos. En la novela Una serenata para Lupe -que da su nombre a este blog-, así lo expreso: "En el foro de los estudios se construyó la Aldea del Milagro, una ficticia Argentina habitada por más mexicanos que sudamericanos. Después de todo, desde la perspectiva del norteamericano común, apenas rebasado el Río Bravo todo era Sudamérica. En la calle principal, los supuestos vendedores exponían sus mercancías pretendiendo con sus ademanes recrear el clamor que los espectadores tendrían que imaginar mientras una pianola repartiría sus notas impidiendo el silencio durante la proyección de la película."


En un texto al respecto, la investigadora de la Universidad del Sur de California (USC), Laura Serna, lo explica con precisión, cuando advierte que Grauman intentó aprovechar la popularidad de Lupe Vélez entre la población mexico-americana de Los Ángeles, organizando un evento especial en su honor, ya que ella acababa de firmar un contrato de exclusividad por cinco años con United Artists (la empresa productora de El Gaucho, que era propiedad de Douglas Fairbanks en sociedad con su esposa Mary Pickford, Charles Chaplin y David W. Griffith), mismo que fue publicitado como Fiesta de México. Como era de esperarse, resultó un fracaso en términos de congruencia, puesto que la música que se interpretó fue -como debía serlo- más argentina que mexicana. Sin embargo, Serna concluye en que Lupe probó que era "extremadamente popular entre las audiencias tanto mexicanas como anglosajonas, así como ante los críticos".

Desde antes de que se exhibiera, la revista Cinelandia, en su edición del mes de octubre, había pronosticado que El Gaucho sería un éxito. "Va a causar una de las mayores sensaciones entre la gente de cine y el público el día en que se estrene la película. Lupita tiene ya sus entusiastas: los carpinteros, electricistas y extras del taller prorrumpen en espontáneos aplausos a cada escena que interpreta. Este es un homenaje inapreciable, como que se da en rarísimas ocasiones. Lupita es 49 kilos de fogosa energía. En una lucha con uno de los peones de la película lo dejó rendido de cansancio. La semana pasada tuvo que morder a Douglas Fairbanks en una escena; lo hizo tan bien, que Fairbanks aún lleva las señas del mordisco. La bella mexicana parece llena de fogosa alegría durante todo el tiempo que pasa en el taller. El continuo trabajo no logra enfriar su entusiasmo."

La película se estrenaría poco después en la ciudad de México, el viernes 27 de enero de 1928, en el cine Palacio.
 
 
Jules Etienne