sábado, 21 de abril de 2018

21 de abril de 1930: SIN NOVEDAD EN EL FRENTE


 
(Fragmento del capítulo 8: Después de la tormenta)

Era un lunes, el 21 de abril de 1930, cuando en el pintoresco Carthay Circle Theatre tuvo lugar la función de gala de Sin novedad en el frente. Una producción que le había costado a la Universal de los Laemmle, padre e hijo, millón y medio de dólares, lo que había originado un disgusto entre ambos. En noviembre, durante la ceremonia de entrega del Óscar, quien pasó a recibir el premio a la mejor película fue el patriarca, ante la insistencia de su hijo, ya que se había opuesto a su filmación y éste lo vio como una oportunidad de reconcialiación. Aquél tuvo que reconocer su error luego de que sus exhibiciones recaudaron tres millones de dólares a todo lo largo y ancho de las taquillas.
 
Después de la première, se ofreció una cena en el Embassy Club, a la cual acudieron invitados Doglas Fairbanks y Mary Pickford, Louis B. Mayer, Chaplin, De Mille y Griffith –ambos habían dirigido a Lupe-, y Tod Browning, que también lo haría años más tarde. Además de Erich María Remarque, autor de la novela en que se inspiró la película, Marlene Dietrich, quien recién había llegado de Europa y se preparaba para trabajar por primera vez en Hollywood, y Gary Cooper en compañía de Lupe.

- De manera que tú eres el famoso Gary Cooper.

Marlene se había percatado de la posesividad de Lupe y aprovechó cuando ésta se quedó conversando con Chaplin y otros invitados para aproximarse a Cooper, quien iba a ser su pareja romántica en Marruecos, que estaba a punto de comenzar a filmarse.

- Se supone que los productores tienen planeada una reunión la próxima semana para que podamos conocernos antes del rodaje.

- Bueno, pues ya me he adelantado. Prefiero dar el primer paso antes de que lo hagan los demás.

Como Cooper estiraba el cuello, inquieto ante la posibilidad de que Lupe los viera, Marlene intuyó que era el momento adecuado para regresar a su mesa sin que aquella la hubiera visto.

Una vez iniciada la película, Cooper y Marlene entablaron una relación que desquiciaba a Lupe. Más tarde, aquella se involucró con Erich María Remarque y apenas unos meses después de que se distanciaron, a finales de 1940, también el escritor alemán y Lupe vivieron un breve romance durante el cual ella le contagió su pasión por las peleas de box. Pero esa noche, en la primavera de 1930 en el Embassy Club, ninguno de ellos siquiera sospechaba la maraña sentimental que el futuro les deparaba.  


Jules Etienne
 
La ilustración corresponde a una fotografía del Carthay Circle Theatre durante una función de gala en los años treinta.

miércoles, 18 de abril de 2018

NUNCA SE SABE: La gira previa a su estreno en Broadway


(Nunca se sabe: You Never Know)

El juicio de divorcio la había dejado exhausta, más en el trazo de las emociones que en el plano físico: las rupturas del corazón suelen ser bastante reacias para sanar. Pero entre su orgullo, que le impedía mostrar el dolor provocado por la pérdida definitiva de Tarzán en sus noches de alcoba, y su arraigada convicción de que el frenesí del trabajo era capaz de crear una ilusoria tranquilidad interior, ya fuese durante los rodajes o en la diaria representación de las funciones teatrales, ni siquiera tuvo que pensarlo cuando le propusieron un musical de Cole Porter con un título de lo más apropiado para la etapa incierta por la que atravesaba: Nunca se Sabe, que se estrenaría a finales de septiembre en el Winter Garden de Nueva York. Como era su costumbre, concentró toda su energía a disposición de la puesta en escena. Durante la gira previa, que incluía ciudades como Boston y Pittsburgh, aprovechó los entreactos para divertir a la audiencia con sus imitaciones de Katherine Hepburn, Simone Simon y Shirley Temple, algo que el público siempre le retribuía con entusiasmo.

La obra, en cambio, carecía de esa vivacidad que siempre proyectaba Lupe y a pesar del prestigio de Porter no pudo mantener su permanencia en la cartelera más allá de las 78 representaciones.


Jules Etienne

El programa de mano autografiado corresponde al Teatro Nixon de la ciudad de Pittsburgh,
cuando la obra se presentó en abril de 1938, durante la gira previa a su estreno en Broadway.

lunes, 16 de abril de 2018

LUPE VÉLEZ ES BONITA Y SIEMPRE DIVERTIDA: Time magazine



Greta Garbo es bonita. Gloria Swanson es bonita y a veces graciosa. Lupe Vélez es bonita y siempre divertida. De acuerdo con una escuela de pensamiento, es lo que debería ser cada actriz de cine. Lupita tuvo su primera simpática encomienda como la joven montaraz que pellizcaba las mejillas de Douglas Fairbanks en El Gaucho. En su nueva película Bésame, le hace casi lo mismo a Rod La Rocque, aunque aquí su vivacidad es menos vigorosa pero sus jadeos de hecho son tremendos, sobre todo cuando el villano va tras de ella. La Rocque es un misógino que sale a la caza de bandidos en Grecia para escapar del tedio en su club de Londres. Salva la vida de la pequeña Lupe y, después de eso, ya no podrá deshacerse de ella. Cuando su comandante en jefe del ejército griego la acosa, él lo mata por accidente al derribarlo de un puñetazo en la mandíbula. Por lo tanto, La Rocque huye a las montañas con Lupita colgada pintorescamente de su cuello. Entonces son capturados por Ghika (Warner Oland), el rey de los bandidos, quien siempre está carcajeándose y tiene su guarida en la cima de una montaña, a la que sólo se puede llegar mediante un ascensor de canasta, el cual es accionado por una mula. Ghika, que ha puesto los ojos en la pequeña Lupe, admite a La Rocque en su cuadrilla. Pero, tras una serie de embrollos, La Rocque entrega a Ghika en los brazos de la ley, mientras que Lupe atrapa a La Rocque con sus propios brazos.


Publicado en Time magazine, el 16 de abril de 1928.

La ilustración corresponde a la portada de la revista Time
en su edición del 16 de abril de 1928.

Aquí es posible leer la nota íntegra en inglés:

sábado, 14 de abril de 2018

"Con sólo verla ella supo que ésa era la tal Marlene."

Marlene Dietrich

(Fragmento del capítulo 7: El jardín de las malicias)
 
 
Siempre fiel a su temperamento, irrumpió en el foro en que se filmaba Marruecos gritando el nombre de Gary Cooper:

- ¿Garrii? ¿Dónde está Garrii?

Esperó a que la marea de su voz lo arrastrara hasta la orilla de su insistencia. Él se apresuró a recibirla tratando de evitar que los gritos se multiplicaran.

- ¿Dónde te escondes míster Cúper?

- No me escondo. No tengo motivos para hacerlo y menos de ti, que eres a quien estoy esperando -como refrendo de sus palabras rodeó con las manos el talle de Lupe para darle un beso de bienvenida.

Desde que abrió los ojos, la mañana adquirió el rostro de Cooper. Pensando en él, procurando agradarle, eligió un vestido que enmarcaba sin disimulo las redondeces de su cuerpo. Se esmeró en el brillo de la dentadura para que contrastara con el carmesí intenso de su lápiz labial y salió a la vida dispuesta a hacer lo que fuese necesario para conservar lo que más le importaba.

Atravesando un desierto de escenografía que procuraba recrear el norte de África, casi como una aparición, una mujer rubia, pálida, con cejas exageradamente delineadas, tan finas que semejaban las de una muñeca oriental, apenas detuvo por un momento su mirada lánguida sobre la figura de Lupe, sus ojos acerados la recurrieron primero con curiosidad y luego con desprecio. Cooper no necesitó presentarlas, con sólo verla ella supo que ésa era la tal Marlene.
 
 
Jules Etienne 

viernes, 13 de abril de 2018

UN VIEJO AMOR


Durante sus relaciones con Dietrich y Lombard, que fueron más bien casuales, Cooper permaneció ligado emocionalmente a Lupe Vélez. Él siempre necesitó y tuvo mujeres muy fuertes en su vida, y la más fuerte de todas ellas fue su propia madre, tan dominante. Hedda Hopper la describió como "una inglesa episcopal bastante snob", y la propia Alice se llamaba a sí misma "su única compañía femenina". Cooper podía incluso verse demacrado por culpa de Lupe, como también le había sucedido antes con Clara Bow, y eso era porque su audaz exuberancia contrastaba con el comportamiento convencional de su madre. Lupe era vivaz, entusiasta, sensual y estaba profundamente enamorada de él. A pesar de que fue educada en un convento* se veía y comportaba -sobre todo a los ojos de Alice Cooper- como una mujer liberada e inmoral. Antes de conocer a Gary, tuvo romances de tintes melodramáticos con Douglas Fairbanks Sr., Tom Mix, Clark Gable, Charlie Chaplin y Victor Fleming**. Además de ser católica, extranjera y bastante emocional, lo que la hacía perder el control con gran facilidad.

Cuando Cooper rasgaba las cuerdas de la guitarra para cantar su canción favorita, Un viejo amor, todo estaba bien. Pero cuando provocaba sus celos o la enfurecía, ella gritaba: "¿Te estás riendo del amor de Lupe?", y sus discusiones podían subir de tono, llegando a ser muy violenta.


Jeffrey Meyers en Gary Cooper: American Hero (página 70).

(traducido del inglés por Jules Etienne)



* Lupe no fue educada precisamente en un "convento", como señala Meyers, sino que fue alumna de la academia St. Martin Hall, en la universidad católica de Nuestra Señora del Lago (Our Lady of the Lake University), de San Antonio, Texas, lo cual pudo corroborar Gabriel Ramírez con el vicepresidente y decano de esa institución, Albert J. Griffith.

** Las relaciones de Lupe con Fairbanks, Mix y Fleming, antes de conocer a Cooper, fueron del dominio público. Con Clark Gable tuvo un breve romance durante una travesía en barco, pero en la época en que ya estaba casada con Weissmuller. En cuanto a Chaplin, a pesar de que era un mujeriego consumado, nunca tuvieron relaciones porque él manifestaba un enorme afecto hacia Fairbanks, y sabía de la gran debilidad que éste siempre mantuvo por Lupe.


La ilustración corresponde a una fotografía de Gary Cooper junto a su madre, Alice y a la portada del libro American Hero, de Jeffrey Meyers.

jueves, 12 de abril de 2018

Lupe Vélez y Gary Cooper: UN PROLONGADO BESO

 
 (Fragmento del capítulo 5: Cuéntame una de vaqueros)
 
La película era un western que ubicaba su acción en la California todavía mexicana de 1840, y su protagonista sería aquel joven actor a quien Lupe había visto durante la exhibición de Cielo de gloria y quien durante todo ese tiempo había demostrado que portaba bien el sombrero hasta lograr que el púbico lo identificara por las películas de vaqueros.

La canción del lobo representó para Lupe una curiosa conjugación de amores: pretérito por el cantante Russ Columbo, quien hacía el papel de Ambrosio Gutiérrez; presente del infinitivo por Fleming; y futuro del adivinativo, porque apenas se vieron tanto Cooper como ella y fue como si acabaran de inventarse el uno al otro. A Gary lo presentí, como si lo hubiera soñado desde siempre.

Al percatarse de la atracción entre ambos, Fleming comprendió que estaba por invertirse la situación que tanto él como Cooper habían vivido con Clara Bow y prefirió dejar que los acontecimientos siguieran –de acuerdo con la forma de pensar de Lupe-, el curso natural de sus destinos. Optó por marginarse sin competir por ella con su recurrente rival en amores.

La Canción del Lobo, sobre la errática pasión entre un trampero de Kentucky y Lola Salazar, la hija de un rico hacendado hispano, obtuvo más éxito del que hubiera merecido, impulsada en buena medida por el romance entre Cooper y Lupe, que se había convertido en uno de los temas favoritos entre los columnistas del ocio. El New York Times criticó a Fleming por haber “prolongado un beso violento que se tornó absurdo más que apasionado.” Y ésa bien pudiera ser la mejor descripción para la relación entre ambos, de una apasionada violencia que desembocaría en el absurdo.

Cuando conocí a Gary lo primero que hicimos fue discutir. Durante días nos comportamos como si nos odiáramos, hasta que tuvimos que besarnos. Siempre supe que llegado el momento Gary iba a ser mío.
 
 
Jules Etienne

miércoles, 11 de abril de 2018

Juan José Tablada: LA LUPE LLENA TODO EL CINEDRAMA en Canción de amor


La película fonética entre cuyas intermisiones Lupe sale a la escena: The Lady of the Pavements o La Paiva, como la prensa insinuó que podía llamarse, nada tiene de la famosa cortesana del Segundo Imperio francés y de su vida aventurera, fastuosa y trágica. Pero si nada tiene de vampiresa por quien se suicidara el marqués lusitano Araujo de Paiva, tiene mucho de Lupe Vélez y eso es precisamente lo que le da un valor al que nada, por cierto, contribuye la otra estrella, Jetta Goudal, que en los momentos patéticos empina sobre los hombros un pescuezo de periscopio, ni el héroe, un efebo tan apolíneo como azucarado y sangrón...
 
La Lupe llena todo el cinedrama, desde cuando aparece como chanteuse de cabaret plebeyo, hasta cuando por ajenas intrigas cortesanas, se convierte en dama aritocrática y esposa de un prócer. En uno y otro papel y en las etapas transitorias de su exaltación, la diveta luce sus talentos de actriz y de cantante con una discreción que se exalta expresivamente en los momentos dramáticos y que derrocha gracia inimitable en las situaciones cómicas...
 
No pueden pedirse dones más versátiles: belleza provo- cativa y juventud en flor, la beauté du diable; sutil feminidad y sinuosa euritmia; sentimiento trágico y gracia y comicidad que conmueven desde la sonrisa hasta la carcajada... Se necesitaría ser muy exigente para no aplaudir con entusiasmo a la paisana... Pero si, como puede suceder, sus paisanos no lo hicieran, en acata- miento al huchilobismo que ardiéndonos la propia sangre nos pide la de los demás entonces, aquí está el público norteamericano practicando humildemente aquello de "lo que los ricos tiran los pobres recogen" y festejando y enriqueciendo de paso, a la Cenicienta de San Luis Potosí.

 
Juan José Tablada en El Universal, publicado el 11 de abril de 1929.

Las ilustraciones corresponden a un fotograma de la película Canción de Amor (Lady of the Pavements, 1929) y a Lupe Vélez caracterizada como Nanón del Rayón.

lunes, 9 de abril de 2018

EL PUERTO DEL INFIERNO (Hell Harbor), nota publicada en Variety: LUPE VÉLEZ ES, SIMPLEMENTE, LUPE VÉLEZ


El puerto del infierno es una de esas películas difíciles de clasificar. Hay mucho que es de primera, momentos, efectos, escenas, actuaciones punto menos que inspiradas y, sin embargo, a pesar de odas esas virtudes, sigue siendo una película de programa doble sin ningún atractivo especial para la taquilla. Una fácil, y quizá inevitable explicación, sería la historia. Pero aún así, la película se defiende con una serie de convincentes secuencias llenas de acción. Finalmente, se podría decir que hicieron falta elementos suficientes para volverla interesante, a pesar de la alta técnica de la producción.
 
Henry King ha logrado escenas de mucho vigor. Hay innumerables evidencias de su mano inteligente. Pictóricamente, la película es muy bella. Tan bella como cualquiera que uno pueda imaginarse. Agregado a esto, hay un excepcional y capaz uso del sonido y otros efectos que ayudan a intensificar el drama. Uno de esos efectos, por ejemplo, es el de los zapatos chillones de Hersholt. Aquí, en una elocuente demostración de lo que el sonido puede añadir a una película muda. Tal simbolismo dramático era imposible antes.
 
La actuación de Hersholt es otra de sus cuidadosamente planeadas caracterizaciones. Consigue tal éxito en provocar odio que su olor llega a sentirse. Su camisa llena de grasa y sudor es como una medida para la personalidad del personaje. Gibson Gowland, a su manera, no se queda atrás en caracterizar a estis tipos toscos. Su especialidad es más del velludo y musculoso patán con algo de idiota. Otro personaje interesante es el interpretado por Paul Burns.
 
Hasta aquí con los créditos de actuación. Lupe Vélez es, simplemente, Lupe Vélez y John Holland, en el rol principal, tiene muy pocas oportunidades de no ser más que el héroe (...) La acción ocurre en una isla del Caribe, en la época actual, y los exteriores se filmaron en la costa oeste de Florida, cerca de Tampa. El paisaje es exquisitamente hermoso, aunque hay demasiada paja antes de llegar a él.
 

Publicado en Variety, el 9 de abril de 1930.
 
(Traducido al español por Gabriel Ramírez).

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Gibson Gowland en un fotomontaje promocional de El puerto del infierno.

miércoles, 4 de abril de 2018

Lupe Vélez canta YO TE AMO MEANS I LOVE YOU


La nueva película Paramount, basada en la novela de Harvey Ferguson publicada un año atrás con éxito, es una historia romántica de amor y aventura, cuya acción se desarrolla en la frontera mexicana, en los tiempos heroicos de las colonizaciones californianas, por el año 1940.
 
Un hermoso drama romántico en el que nuestra gentil compatriota, la vivaz y atrayente Lupe Vélez tiene amplio campo para lucir todas sus facultades, no sólo como bella artista de cine, sino también como cantante y cupletista, ahora que el cine hablado exige, además de belleza e inteligencia, una voz agradable y bien timbrada. La película tiene varias canciones y una de ellas, especialmente, que se llama Yo te amo, cantada por Lupe, causará furor.

Publicado en la revista Continental, en el número de abril de 1929.
 

La ilustración corresponde a la portada del disco Yo te amo Means I Love You.

 

martes, 3 de abril de 2018

Lupe Vélez a Johnny Weissmuller: ¿LE GUSTARÍA VENIR A TOMARSE UNA COPA CONMIGO?



(Fragmento del capítulo 11: La vida sin Gary)

Lupe se hospedó en el hotel Central Park, que había sido construido por Hearst en 1926 como otro más de sus regalos para Marion Davies -una de las formas con que trataba de compensarla por su posesividad y los más de treinta años de diferencia entre ambos-, de manera que allí pudiera recibir a sus amistades del medio artístico y a eso se debía que se ubicara frente al teatro Ziegfeld, lo que le había convertido en un sitio frecuentado por actores. Una noche, Lupe se topó en el elevador con un hombre bien parecido y robusto. Cuando éste se disponía a acostarse, recibió una llamada telefónica:
 
- Hola, míster Tárzan, soy Lupe Vélez. Mi habitación está justo debajo de la suya. ¿Le gustaría venir a tomarse una copa conmigo?
 
- Sí, claro –respondió Weissmuller-, y yo soy John Barrymore. Ahora estoy cansado y me voy a dormir.

No tuvieron que transcurrir más de treinta segundos sin que el teléfono volviera a sonar. Lupe desató un torrente de insultos en español para después colgar. Weissmuller llamó a la recepción para corroborar si era verdad que ella era huésped del hotel. El empleado le respondió que en efecto, y procedió a comunicarlo:

- Lo lamento mucho. La verdad es que pensé que se trataba de una chiflada haciéndome una broma. ¿La invitación para tomarnos una copa sigue en pie?

La respuesta era predecible. Weissmuller bajó para entrar no sólo esa noche en su habitación, sino en la vida de Lupe Vélez.
 

Jules Etienne 
 
En la fotografía aparecen Lupe Vélez y Johnny Weissmuller: "¿Le gustaría venir a tomarse una copa conmigo?"

lunes, 2 de abril de 2018

LUPE VÉLEZ: INUSITADAMENTE HERMOSA, según The New York Times


Con un estilo hábil y alegre, Bésame se propone demostrar a todos aquellos ansiosos de aventuras, como se puede, por estos días, obtener todas las emociones que se deseen, cuando se cuenta con el tiempo y el dinero para ello. Roger Norman, personificado nada menos que por Rod La Rocque, tiene demasiadas horas de ocio y una sólida cuenta bancaria. Y, a juzgar por sus experiencias en esta crónica fílmica, habrá disfrutado del estímulo suficiente como para regresar satisfecho al espacio rutinario del club londinense que frecuenta.
...
La película abre con rayos que iluminan la oscuridad de la noche y que resultan el recuerdo de las explosiones en el avión que era piloteado por Norman.
...
Así se dirige a Grecia, para formar parte de un grupo de soldados que intentan capturar a Ghika, el pirata de las montañas.
...
Mr. Norman es misógino, pero la belleza con la forma de Jania, lo empuja de manera inesperada a tomar su porción de aventura.
...
Se encuentra entonces confrontado con la alternativa de que le disparen o de huir con Jania. Después de millas y millas a caballo, ¡van a dar con el terrible e imaginativo Ghika! Bastó un breve examen de la situación, por parte del buscador de aventuras británico, para darse cuenta de que se ubicaba entre la espada y la pared.

Las escenas están filmadas con un estilo vivaz y sutilmente humorístico. Como parte de la atmósfera, hay un primitivo elevador de canasta usado por Ghika para transportar a sus hombres y provisiones. Este artefacto no solamente emociona a Mr. Norman y a la vivaz Jania, sino también al espectador, que puede satisfacer su espíritu aventurero tan sólo observando estas escenas.

Jania, interpretada por Lupe Vélez, la fierecilla de Douglas Fairbanks en El Gaucho, inusitadamente hermosa, atrae los ojos inquietos de Ghika, y una vez más, Mr. Norman, que odia a las mujeres, se ve obligado a intervenir, lanzando con puntería un cuchillo. Ghika, quien ha descubierto que puede salvar su cuello entregando a Norman a los soldados, decide deshacerse de él. La escena más emocionante no es aquella en la que Mr. Norman se balancea sobre la canasta en las alturas, sino cuando regresa colgado como un artista del trapecio, aferrado al artefacto, para resbalar hacia el risco, a dos o tres mil pies de altura.

El jadeo exagerado de la señorita Vélez durante los momentos de la supuesta agonía de Norman bien pueden disculparse por la naturaleza de la historia y La Rocque está admirable como el valiente Norman.


Mordaunt Hall, publicado en The New York Times el 2 de abril de 1928.

(Traducido del inglés por Jules Etienne)

La ilustración corresponde a Lupe Vélez caracterizada como Jania en Bésame (Stand and Deliver, 1928).

La crítica original en inglés puede leerse aquí en su versión íntegra:

viernes, 30 de marzo de 2018

Lupe Vélez y Gary Cooper son la pareja romántica en LA CANCIÓN DEL LOBO (Wolf Song)

 
Paramount Pictures, que era la compañía productora de La canción del lobo (Wolf Song), denominó esta película como El primer musical romántico para efectos de su lanzamiento publicitario. El estreno tuvo lugar el 30 de marzo de 1929 y uno de los temas que provocaron mayor curiosidad en la prensa de espectáculos, era el romance que se había suscitado entre sus protagonistas: Lupe Vélez y Gary Cooper.
 
El crítico Mordaunt Hall escribió en el New York Times que: "La exótica y curiosamente atractiva mexicana Lupe Vélez, quien sobresaliera en su rol de malhumorada y regañona en El Gaucho, parece estar ahora más calmada aunque no demasiado lista...", y más adelante se refiere al director y la pareja romántica: "Fleming es también responsable de prolongar indiscretamente un violento beso hasta convertirlo en algo más absurdo que pasionado. Incluso, cuando los labios de la señorita Vélez y de Gary Cooper se encuentran, Fleming -tratando desde luego de captar el interés del público- exagera sus intenciones haciendo que Cooper parezca estar estudiando la frente, la nariz y los labios de la señorita Vélez, antes de abrazarla y besarla".
 
Por su parte, también Abel expresó en las páginas de la revista Variety sus objeciones: "Llamado el primer musical romántico, esta sonora de Paramount es una especie de western de escasa calidad". Y prosigue señalando que: "Para efectos de la taquilla, las agradables canciones, la combinación romántica de la pareja estelar y la canción tema, resultan de utilidad para su explotación. Sin embargo, su ritmo se advierte pesado, sin chispa alguna. Su única atracción depende completamente de la fuerza en el nombre de los actores."
 
Durante mucho tiempo se consignó en algunas crónicas un supuesto desnudo frontal de Gary Cooper -no hay que olvidar que le fecha de producción de la película es anterior a que entrara en vigencia el código de censura-, pero en la única copia rescatada que existe, no es posible confirmarlo. De manera que bien pudiera tratarse de otra de tantas leyendas que circulan en las historias del cine.
 
Lo que es un hecho que no requiere comprobarse, es que esta película fue el punto de ignición para el romance entre Lupe Vélez y Gary Cooper quien sería, sin duda, el gran amor de su vida.


Jules Etienne
 
Las ilustraciones son un par de fotogramas de la película La canción del lobo (Wolf Song, 1929).   

lunes, 26 de marzo de 2018

DESTACA LA VIVACIDAD DE LUPE VÉLEZ EN EL ALA ROTA: The New York Times


Leo Carrillo nos da el retrato de un simpático matón mexicano en esta versión cinematográfica de la obra teatral El ala rota, que es la atracción principal en el cine Paramount. Puede que no sea una historia nueva, pero resulta un entretenimiento muy divertido y una espléndida producción actuada con eficiencia por su reparto, que incluye la vivacidad de Lupe Vélez.
 
El capitán Inocencio de El Suelo, México, no es un hombre como para burlarse de él. Uno puede preguntar quién es el jefe de la policía del pueblo y enterarse de que es el capitán Inocencio. Pero también es el alcalde, el fiscal, el juez y el ejecutor cuando se le place disponer de una vida. Como juez, parecería haber estudiado a Salomón. Divorcia a una pareja en un segundo y al siguiente ya los está volviendo a casar.
 
Lupe Vélez interpreta a la reacia pero encantadora Lolita, hija adoptiva del afable Luther Farley. Es de ella de quien Inocencio está enamorado. Le obsequia los vestidos y accesorios que se ha robado; para él no hay nada de malo en eso, más aún cuando Lolita queda encantada con cada regalo. Pero regalos o no, Lolita no está precisamente enamorada de Inocencio. Espera a alguien más, sobre todo después de que un par de tenedores cruzados han caído al piso ya que según una de las criadas, eso significa que el rey de corazones está a punto de llegar a la casa. Inocencio fanfarronea que ese rey de corazones es él, pero Lolita mantiene sus dudas. Prefiere esperar más tiempo.
 
Entonces, en medio de la tormenta llega un aeroplano, intentando el aterrizaje se estrella contra un árbol y el piloto es llevado inconsciente a la casa de Farley. Inocencio atiende al herido aunque sospecha que ese gringo puede volverse el rey de corazones y que entonces no debería ser tan amable con él. El herido recupera su salud, pero sufre de amnesia y no recuerda ni su nombre.
 
En determinado momento, el terrible Inocencio decide deshacerse de su rival americano de la manera más fácil -poniéndolo de espaldas a la pared para fusilarlo. Desafía la ira de Lolita cediéndole el comando de la orden. Permanece sordo ante los ruegos de su viejo amigo, Justin Bailey, y rehusa escuchar las razones expresadas por Farley. El intruso que cayó desde el aire debe ser ejecutado. Es todo. Pero, como no hay historias que puedan terminar así, uno puede adelantar la conclusión de que el estimable piloto americano será salvado justo a tiempo, lo que, por supuesto, sucede.
 
Melvyn Douglas hace un buen trabajo como el aviador. George Barbier luce plenamente agradable como Farley. Pero el peso de la historia lo sostienen Leo Carrillo y la señorita Vélez. Con la intensidad de sus confrontaciones y el colorido de sus diálogos, logran el máximo provecho de sus respectivos roles.



Mordaunt Hall, publicado en The New York Times el 26 de marzo de 1932.
 
(Traducido del inglés por Jules Etienne)
 
Las ilustraciones corresponden a Melvyn Douglas y Lupe Vélez, Leo Carrillo y Lupe Vélez en dos  fotogramas de la película El ala rota (The Broken Wing, 1932).
 
La crónica completa en inglés puede leerse en:

domingo, 25 de marzo de 2018

EL ALA ROTA: otra vez la censura

 
De regreso a Hollywood después de su escapada a Europa con John Gilbert, y libre del contrato que tenía con la Metro, la Paramount le ofreció a Lupe el estelar en El ala rota (The Broken Wing), basada en una obra teatral de 1920 que tres años después adaptada al cine por primera vez en una versión muda.

Su personaje se llamaría Dolores -o Lolita, su apelativo cariñoso-, al igual que en La canción del lobo, y sería la hija adoptiva de un hacendado norteamericano en El Suelo, ficticio pueblo en la frontera que era gobernado con mano férrea por el capitán Inocencio, empecinado en casarse con ella a pesar de su rechazo. Una noche lluviosa, mientras se encuentran cenando, ella ataja su insistencia asegurándole que las cartas de la baraja presagian que todavía no ha conocido al que será el hombre de su vida. En eso, una avioneta fuera de control se estrella contra los muros de la hacienda. Rescatan aún con vida a su piloto -interpretado por Melvyn Douglas-, quien a consecuencia del accidente sufre de amnesia. Como era de suponerse, Lolita se enamora de él desatando los celos de Inocencio, sobre todo después de que los encuentra abrazándose, por lo que le exige al forastero que abandone el pueblo de inmediato. Tratando de evitarlo, Sylvester, un amigo del padre de Lolita, improvisa una historia: aprovecha la llegada de su mujer para que se haga pasar por la esposa del piloto y de ese modo mantenerlo al margen de una predecible venganza. Sin embargo, cuando éste recupera la memoria, la desconoce y aclara que no es casado. Inocencio lo encierra en la cárcel para ejecutarlo como responsable de varios delitos, entre ellos el de mentir a la autoridad. En eso llegan los federales, a quienes Sylvester ha puesto al tanto de las arbitrariedades de Inocencio, y lo salvan. El piloto y Lolita dejan El Suelo para volar juntos.
 
Como consecuencia de los aspectos desfavorables que caracterizaban a Inocencio: un oficial del ejército abusivo y prepotente, caracterizado por Leo Carrillo -quien sustentaría su trayectoria en el cine a la sombra del estereotipo del villano mexicano-, las autoridades en México no permitieron la exhibición de la película. Por eso, y a pesar de haber sido protagonizada por Lupe Vélez, quien ya se había puesto de moda entre sus compatriotas, El ala rota se estrenaría en los Estados Unidos el 25 de marzo de 1932, pero sin llegar a proyectarse en las salas de cine mexicanas.


Jules Etienne
 
La ilustración corresponde a Lupe Vélez con Melvyn Douglas en la fotografía superior
y con Leo Carrillo en un fotograma de la película El ala rota (The Broken Wing, 1932).

jueves, 22 de marzo de 2018

LA ZANDUNGA: agotadas las localidades


La actuación de nuestra máxima estrella Lupe Vélez, cuyo nombre lleno de gloria es conocido y justipreciado en todo el mundo, era más que una garantía para los miles de aficionados que batieron todos los records de entradas para una premiére en películas nacionales.
...

Es una cinta costumbrista que muestra al público uno de los aspectos más bellos y desconocidos de esta tierra, una película que no sólo es fuente de entretenimiento, sino también un interesante conjunto de bellísimos cuadros de una región que, siendo tan nuestra, se nos antoja de otros lugares por ser tan pintoresca.


S. L. de Ortigosa en la columna Cinerías,
publicada en el diario La Afición el 22 de marzo de 1938.


Las ilustraciones corresponden a Lupe Vélez en un fotograma de la película La Zandunga (1937) y a una fotografía del antiguo cine Alameda con cupo completo.
Proviene del sitio http://homocinefilus.com de Fernando Bañuelos.

martes, 20 de marzo de 2018

Lupe Vélez conoció a Arturo de Córdova durante el rodaje de LA ZANDUNGA


(Fragmento del capítulo 16: Zandunga no seas ingrata)

A Lupe, el personaje de la película, la asediaban los hombres: el maduro Atanasio, el tehuano Ramón y un marino jarocho a quien llamaban Juancho. Al calor del trópico artificial que se pretendía recrear en una hacienda del templado Atizapán, con sus largas trenzas, el huipil y la falda con flores bordadas a la usanza oaxaqueña, cantaba: Espejito compañero, mírame que triste estoy... Lupe veía como sus pretendientes se enfrentaban con tal de merecer su amor. Don Atanasio, en venganza porque no es correspondido, despoja al padre de Lupe de su platanar. Ella se ve obligada a trabajar, Ramón entra en su defensa y agrede a Atanasio. El alcalde resuelve que lo mejor será encerrarlos a ambos esperando que con eso se enfríen los ánimos. Lupe, la de la película, para demostrar su gratitud le promete a Ramón que se casará con él en cuanto salga de la cárcel, aunque en realidad de quien se ha enamorado es del jarocho. Se me fue el hombre que quiero y me muero por su amor. Cuando éste regresa, ella se mantiene fiel a su palabra, pero Ramón, en un arranque de nobleza, al percatarse de que es a Juancho a quien ella ama, la libera del compromiso para que pueda casarse con el marino, el ave de paso. Dime tú, que eres fiel, si algún día me vendrá a consolar, pues me mata esta pena tan cruel y me muero de tanto esperar.

A Lupe, la real, también la asediaban los hombres. Con un marido ausente, por muy Tarzán que fuese, y la bien merecida fama de sus amoríos, no faltaron los que jugaban a la lotería de la proximidad, a ser aquél que se encontrara cerca de ella en el momento que se animara a obsequiarse otro sus antojos. Pero se equivocaron, porque ella ya había hecho su propia elección.
...
 
Lupe, el personaje de la película, la tehuana ingenua a la que pretendían los hombres, cuyos besos eran en blanco y negro, se enamoró del jarocho Juancho, quien ni siquiera se llamaba así porque en realidad era personificado por Arturo de Córdova, que había nacido en Yucatán.
 
Lupe, la verdadera, la estrella de cine que provocaba el deseo hasta en desconocidos que sólo la habían visto a través de la pantalla, acostumbrada a seducir a los hombres con los que se encaprichaba los besaba piel con piel, se enamoró de Arturo de Córdova, quien tampoco se llamaba así porque su verdadero nombre era Arturo García Rodríguez y era un mexicano que había crecido en Argentina.
 
 
Jules Etienne

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Arturo de Córdova en un
fotograma de la película La Zandunga (1937).

domingo, 18 de marzo de 2018

Estreno en México de LA ZANDUNGA


La Zandunga había sido la producción más costosa en la historia del cine mexicano cuando se filmó, en 1937. Por eso las expectativas en torno al regreso de Lupe Vélez, la mexicana que había triunfado en Hollywood, eran tantas. Al concluir su rodaje declararía a la revista Continental:
 
"Volví encantada de mi México y estoy segura de que La Zandunga será una gran película. ¡No, no he hecho ninguna otra más a gusto! Ojalá haya acertado en la interpretación de mi papel. Fuera de trabajo me divertí cuanto pude."
 
El poeta y dramaturgo Xavier Villaurutia, comentó: "En esta Zandunga, Lupe Vélez se anota, a pesar de todo, un triunfo personal que no tendrá que compartir siquiera con las canciones..."
 
Y muchos años después, Carlos Monsiváis también se referiría al trabajo de Lupe: "Cuando canta Espejito o La Xunca, está en el apogeo de su belleza y su vitalidad. Ella, la posibilidad de una gran figura femenina expresiva, es la esencia y el sentido de la película."
 
La Zandunga se estrenaría finalmente en el cine Alameda de la ciudad de México ante llenos absolutos, coincidiendo con la misma fecha en la que el entonces presidente Lázaro Cárdenas decretaba la expropiación petrolera, el 18 de marzo de 1938. 
 

Jules Etienne

La ilustración corresponde a Lupe Vélez acompañada por María Luisa Zea en una escena de La Zandunga (1937) y a un fotomontaje de la película.

viernes, 16 de marzo de 2018

El puerto del infierno (Hell Harbor): EL AMOR LLEGA EN UN MINUTO

"No le des ni caridad a mujer que tenga dueño, dice por ahí un refrán vulgar pero verdadero..."
 
(Fragmento del capítulo 7: El jardín de las malicias)

Podía cantar, podía decir cuánto lo amaba, pero más bien quería gritarlo. Por eso le pedía al perico que repitiera su nombre: “Gary, Gary, Gary”, hasta el cansancio. Iluminada por el resplandor de su propia pasión, la belleza de Lupe era más evidente que nunca en aquel 1929. A pesar de los altibajos de su relación con Cooper, la ilusión amorosa continuaba exaltando su vida.
 
Cuando bajó del tren en la estación del ferrocarril de Tampa, a mediados de septiembre, fue recibida por el propio gobernador de Florida, Doyle Carlton, y el periódico local publicó una bienvenida a todo lo ancho de una plana en tanto que la comunidad latina la declaró su estrella favorita. Era la primera ocasión en que una producción de Hollywood adoptaba ese lugar como escenario.
 
Nunca hubo otro descendiente de un pirata más dulce que Anita Morgan. La ferocidad de su antepasado, el temible Henry Morgan, azote de los galeones españoles, se diluyó en los casi tres siglos que transcurrieron entre la fecha de su nacimiento real y el rodaje del ficticio Puerto del infierno. Todo es asequible en la realidad alternativa del cine. La acción tenía lugar en una isla del Caribe entre aventuras de marinos con pata de palo que trafican con perlas y otro más con parche en el ojo que toca el acordeón mientras Lupe entona en español una vieja canción mexicana y no cubana, como lo dictaba el entorno:  No le des ni caridad a mujer que tenga dueño, dice por ahí un refrán vulgar pero verdadero, quien da pan a perro ajeno pierde pan y pierde perro. Anita, quien se la pasa soñando con conocer La Habana, es entregada por su propio padre para casarse con el villano y de esa manera comprar su silencio como testigo de un crimen. El héroe, de quien ella se ha enamorado a primera vista –porque no podría ser de otra manera-, aparece en el momento justo para impedirlo: El amor no llega en media hora, asegura él. El amor llega en un minuto, replica ella en la película. Lupe estaba convencida de que en realidad eso era una verdad dogmática más allá del estricto ámbito de la pantalla.
 
 
Jules Etienne

jueves, 15 de marzo de 2018

Antes de la censura: EL PUERTO DEL INFIERNO


Aseguraba George Bernard Shaw que "la primera condición del progreso es la eliminación de la censura", y en Hollywood sucedió precisamente lo opuesto. Cuando el advenimiento del sonido presagiaba una nueva época y diferentes estilos de expresión para el cine, decidieron aplicar un código moral exagerado y absurdo. Promovido por la liga de la decencia e impulsado por Will Hayes, quien acabaría por convertirse en el primer presidente de la Asociación de productores y distribuidores de películas, fue ideado por Martin Quigley y el sacerdote católico Daniel Lord -por cierto, guía espiritual de Cecil B. DeMille-. En 1930 elaboraron un reglamento que impondría los límites que desde entonces tendrían que respetar, sin excepción, todas las películas. Sus preceptos básicos enunciaban que no se autorizaría ninguna película que pudiera rebajar el nivel moral de los espectadores, el estilo de los personajes descritos debería ser el correcto y la ley, natural o humana, nunca debería ser ridiculizada. Les llevó cuatro años lograr su cometido, el código se aplicaría a partir de 1934 y hasta 1968, en que finalmente fue sustituido por un nuevo sistema de clasificación.

El puerto del infierno (Hell Harbor), cuyo tema eran los piratas con pata de palo y parche en el ojo, presentaba escenas muy provocativas de Lupe Vélez junto con su coprotagonista John Holland y no sólo eso, la historia reunía suficientes aspectos escabrosos como para merecer la censura: Henry Morgan, descendiente del famoso pirata del mismo apellido, había cometido un crimen y para acallar al único testigo, acepta entregarle en matrimonio a su hija Anita -interpretada por Lupe-, como pago por su complicidad.

La cinta en cuestión se exhibió antes de que las legiones moralizantes tuvieran el poder para impedirlo, por lo que Lupe pudo desplegar sin recato toda la vitalidad de su encanto sexual. Filmada a finales de 1929, El puerto del infierno se estrenó en el cine Rialto de Nueva York el 15 de marzo de 1930. A México llegaría hasta enero del año siguiente.

 
Las ilustraciones corresponden a Lupe Vélez y John Holland en un fotograma de la película El puerto del infierno (Hell Harbor, 1930), y a un recorte de periódico anunciando su exhibición.

miércoles, 14 de marzo de 2018

UNA NOCHE FRÍA, A MEDIADOS DE MARZO


(Fragmento del primer capítulo: Despedida en voz baja)

Su debut estaba anunciado en el Principal un miércoles a mediados de marzo, en la que sería una noche húmeda y fría que dilataba el final del invierno.

- Muchacha, nos apena mucho pero te tenemos una mala noticia –Lupe ya estaba vestida y, como era su costumbre, alborotada-. No te vas a poder presentar.

- ¿Por qué? –les preguntó a los empresarios conteniendo una de sus temibles rabietas-.

- Como no perteneces al sindicato, si permitimos tu número nos cierran el teatro.

Los miró incrédula.

- Y entonces ¿qué tengo que hacer?

- No es tan complicado –intervino el delegado sindical, un hombre de cabello muy negro, relamido y con un abundante bigote por el que parecía hablar, ya que se desparramaba sobre sus labios-. Todo es cuestión de que firme una solicitud y se le de curso para que esté usted en condiciones de actuar. Yo mismo la podría ayudar, si lo considera necesario –le ofreció, mientras se pasaba un pañuelo para secarse el sudor de la frente.

- ¿Dónde están los papeles que tengo que firmar? –pidió ansiosa, haciendo el ademán de que escribía en el aire con su mano diestra.

- Bueno –carraspeó el sujeto-, así no es el procedimiento. Se requiere someterlo al trámite pertinente –deletreó la última palabra como buscando justificarse.

- Valiente ayuda la suya –le dijo Lupe, burlona-. Y ahora, con su permiso, voy a explicárselo al público.

- De veras lo lamento, pero eso no va a ser posible, señorita. No puede usted presentarse en el escenario.

- ¿Ni siquiera para disculparme? – empezaba a enfurecer.

- Bajo ninguna circunstancia puedo hacer una excepción.

- Lo bueno es que está dispuesto a ayudarme porque si no, ¡imagínese!

Buscó la manera de subir a una de las plateas y desde allí se dirigió al público:

- No es que yo no quiera salir al escenario, como escuché que alguien dijo por ahí. Es que no me dejan. Pero ya me verán cantar, bailar y todo lo que se me ocurra para divertirlos.

Esa noche, entre la frustración y el berrinche, Lupe le pidió su cigarrillo a uno de los empresarios: nunca antes había fumado. Desde entonces, esa costumbre la acompañaría siempre.
 
Ningún profesor me enseñó canto ni danza tampoco. Yo creo que algo debo haber heredado de mi mamá, que cantaba en una compañía infantil y estuvo trabajando con Esperanza Iris. Ni siquiera se sorprendió cuando le dije que había renunciado con don Federico en la camisería y que pensaba dedicarme a lo que siempre me ha gustado. Ya desde niña prefería jugar al teatro que a las muñecas. Mira, papá, ¿quién soy?... A ver, a ver, déjame adivinar... Ándale, papito, ¡dime!... Ya sé, eres una musa... ¿Qué es una musa, papá?... Como una diosa griega... ¡No! Soy la espía Mata Jari de la que estabas platicando con mi mamá el otro día... Estábamos hablando de ella porque la fusilaron. Tú no vas a ser una espía. Eso es algo muy complicado que no te va a gustar... ¿Qué hacen los espías?... Otro día te lo explico… ¿Cómo sabes que no me va a gustar?… Porque a los espías los fusilan. Es mejor una diosa griega o una musa, hazme caso… ¿Qué hace esta niña enredada en una sábana?... Soy un personaje en una obra de teatro… ¿De dónde tomaste ese maquillaje, eh? Orita mismo me lo vas a decir… No es maquillaje, mamá, me dejé la cara colorada con papel de china y luego me puse tantita harina… ¡Esa es m’ija! ¿Ves, mujer? Ya deja de regañarla… Y hasta una flor se puso en la oreja esta chamaca, no sé que vamos a hacer con ella cuando crezca… Inventaba pasos de baile frente al espejo. Por eso cuando salí a escena por primera vez, no me dio miedo. Sabía que el público me iba a recibir bien.
 
 
Jules Etienne

El incidente narrado tuvo lugar el 11 de marzo de 1925 en el teatro Principal.
El debut de Lupe Vélez se pospuso hasta el 1 de abril de ese año en el mismo teatro.

Las ilustraciones corresponden a las fotografías de la entrada
del antiguo teatro Principal en la ciudad de México, y de Lupe Vélez como tiple en 1925.