viernes, 21 de julio de 2017

CAPRICHOS DEL ZODÍACO


(Fragmento final del capítulo 3: Bajo el signo de cáncer)

El 18 de julio, Lupe cumplió precisamente dieciocho años. Con la intención de festejarlo se compró una limusina. Y es que recién llegada a Los Ángeles, padeciendo toda clase de penurias mientras encontraba trabajo, había visto una estacionada. Era la primera vez que se topaba con un automóvil como ése porque en México no se acostumbraban. Fanfarroneó con quienes la acompañaban, que no tardaría mucho en comprarse una tan lujosa como la que estaban viendo. Apenas tuvo la oportunidad, luego de formalizar su contrato, cumplió su fantasía.

La primera ocasión en que la limusina llegó por ella a los estudios, Lupe le hizo una señal ostentosa al chofer para que todos se percataran de que ése era su auto. Muy cerca, el hijo de un  productor de cine platicaba con un grupo de amigos. Conociendo lo susceptible que era Lupe respecto a esa clase de burlas así como lo explosivo de sus reacciones, se propuso molestarla preguntándole a gritos, con la intención de que todos lo oyeran:

- ¿Quién te regaló ese camión, Lupe? O qué, ¿nada más te lo prestaron por una noche?

Hizo un gran esfuerzo para contenerse y poder responderle con toda la coquetería de la que era capaz:

- Fue el  rabo verde de tu padre. Ya ves como es de lujurioso el viejo. Él fue quien me lo regaló. ¡Ah! y para tu información, los coches como éste se llaman limusinas, no camiones. Algún día lo aprenderás.

Su habitual entorno hostil la había enseñado a reaccionar con agresividad. Desde su primera experiencia como tiple, estaba acostumbrada a los abusos verbales del sexo opuesto. Aprendí a ganarme la vida y a defenderme por mi cuenta, pues la mujer que se lo propone, no necesita que otros la anden defendiendo. Tal vez por eso ahora, en la soledad de su recámara, tenía que aceptar que se sentía fatigada, harta de todo y de todos.

Los astrólogos aseguran que una suerte de confabulación cósmica rige la existencia humana. Con precisión micrométrica, los movimientos planetarios influyen en la vida de cada individuo, según no sólo la fecha y el año, sino la hora y el minuto, con lo que su carta astral quedará lacrada como un oráculo ineluctable. Por diversos motivos, a Lupe le habían tratado de alterar el año de su nacimiento, pero eso no era suficiente para falsificar un destino al que había llegado la hora de enfrentar.


Jules Etienne

miércoles, 19 de julio de 2017

LAS EDADES DE LUPE

 Lupe Vélez

Para quienes creen en el destino, de nada sirve cambiarse de nombre o modificar la fecha de nacimiento: lo que tendría que sucederle a esa persona durante su vida, prevalecerá por encima de cualquier subterfugio. Lupe Vélez era una firme creyente en el destino. Cabría suponer entonces -de acuerdo con sus propias convicciones-, que el suicidio siempre la estuvo esperando al final del camino. Pero ¿cuál era su verdadera edad cuando murió?

Los documentos oficiales, como sería el caso de su certificado de defunción, redactado el 14 de diciembre de 1944, en la Oficina de Estadísticas Vitales del condado de Los Ángeles, establecen su fecha de nacimiento como el 18 de julio de 1910, de manera que tendría 34 años, 4 meses y 26 días, al morir. La validez de dicha acta estaría sustentada también en la respectiva documentación que Lupe debió entregar a su ingreso en los Estados Unidos y más tarde para obtener tanto la residencia permanente como el permiso de trabajo.

Por diferentes motivos, no todas sus biografías coinciden en el año de su nacimiento, aunque no queda duda en cuanto a la fecha: 18 de julio. Los diferentes años que se mencionan corresponden a 1904, 1906, 1908, 1909, y el ya citado 1910. Si quienes han tenido acceso a los archivos e información de primera mano, nunca lograron ponerse de acuerdo, no me atrevería a tratar de establecerlo de manera definitiva e irrefutable, en cambio, aportar algunas consideraciones que ayudarían a precisarlo.

De entrada es posible descartar 1904 y 1906. En el primer caso porque pudo demostrarse que se trataba de un acta de nacimiento falsificada que Frank Woodwyard obtuvo en la ciudad de San Luis Potosí, a través de un enviado suyo, tratando de probar que Lupe era mayor de edad cuando firmó el contrato nombrándolo su representante. También podría argumentarse que cuando Lupe había intentado atravesar la frontera por primera vez, fue rechazada al carecer del consentimiento de sus padres por escrito siendo menor de edad. Pero resulta aún más importante el hecho de que ninguna investigación prolija sobre su vida, acepta esas opciones.

Quienes ubican el año en 1908, son el español Román Gubern, un respetable historiador del cine; Larry Swindell, biógrafo de Gary Cooper; y James Robert Parish, en su obra The RKO Gals, publicada en 1974. Sin embargo, Gubern dice que Lupe nació en "San Luis de Jotosí", Swindell por su parte, "en un pueblo de los alrededores de México" y, finalmente, Parish, en "San Luis Potosí, un suburbio de la ciudad de México". Esas imprecisiones en cuanto al lugar, le restan credibilidad a la aseveración respecto al año. También es el año que indica Michelle Vogel, en la biografía titulada La vida y carrera en Hollywood de la mexicana que escupía fuego, quien se refiere el clima hostil que prevaleció la noche de su nacimiento, sólo que mientras Frank Condon en su artículo publicado en la revista Saturday Evening Post mencionaba un huracán, Vogel alude a una tromba.

Quedan entonces, como los años más factibles, 1909 y 1910. En este último caso, no sólo lo asegura así Moisés Vázquez Corona, autor de la biografía Lupe Vélez, a medio siglo de ausencia, publicada en 1996, quien tuvo acceso a documentos y fotos por parte de la familia y de sus amistades, como Edelmira Zúñiga, amiga íntima de doña Josefina, la madre de Lupe, y quien se hizo cargo del traslado de sus restos a la ciudad de México, sino que también con motivo de la presentación de Lupe en su natal San Luis Potosí, en 1926, se relataba que: En la calle de Zaragoza de San Luis Potosí, sus padres Jacobo Villalobos Reyes y Josefina Vélez eran propietarios del Café Royal, en el que transcurrió la infancia de Lupe, nacida en 1910.

Para colmo de confusiones, con motivo de esa misma gira, la revista potosina Adelante, entrevistó a Lupe y dicho texto fue rescatado por La Corriente, en su número correspondiente a febrero de 2011: ... a sus 17 años Lupe llegó a San Luis con su compañía de revista el viernes 3 de septiembre de 1926 en medio del conflicto cristero para actuar en el Teatro de la Paz. La Liga de la Defensa Católica le decretó un boicot “por inmoral” y se esperaba que el espectáculo fuera un fracaso, era la primera vez que Lupe se presentaría ante los suyos sobre los que rondaba la amenaza de excomunión del obispo Miguel de la Mora si asistían. Si ella cumplió años en julio, de haber nacido en 1910, ese septiembre tendría improbables dieciséis y no los diecisiete que señalaba la crónica.
Kristy A. Rawson, en su disertación sobre Lupe Vélez para obtener el doctorado en la Universidad de Michigan, apenas el año pasado (2012), indica que Lupe nace en 1910 -el año en que da principio la revolución mexicana- y muere en 1944, como todos sabemos.

En cuanto a 1909, la biografía mejor documentada -una obra indispensable para aproximarse a su vida-, Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego, de Gabriel Ramírez, editada por la Cineteca Nacional en 1986, así lo establece: "María Guadalupe, hija del coronel revolucionario Jacobo Villalobos y de Josefina Vélez, había nacido el 18 de julio de 1909 en el barrio de San Sebastián de San Luis Potosí..." (página 27).

El ITESM, mejor conocido como el Tec de Monterrey, que posee una sólida reputación académica, en Más de Cien años de Cine Mexicano, establece 1909 como el año de su nacimiento, con una acotación entre paréntesis que se refiere a "otras fuentes: 1908 y 1910". Sin embargo, hay un detalle más que me orilla a suponer que 1909 fue el verdadero año de su nacimiento. Lupe ingresó como interna a la Academia St. Martin Hall, en San Antonio, Texas -dependiente de la Universidad de Nuestra Señora del Lago (Our Lady of the Lake University)-, en enero de 1923 y se reinscribió el 12 de septiembre, aunque junto con su hermana Josefina tuvo que abandonar la escuela el 10 de octubre, "pocos meses después de cumplir los catorce años", según Albert J. Griffith, vicepresidente y decano para asuntos académicos de dicha universidad católica.

Por supuesto que cada lector queda en libertad de elegir el año que le parezca el más acertado. Pero por todas las razones expuestas me quedo con 1909, y así es como lo menciono en mi novela.
 

Jules Etienne 

martes, 18 de julio de 2017

HACE POCO MÁS DE UN SIGLO...


Siempre ha existido una discrepancia respecto al año del nacimiento de Lupe Vélez, aunque una fecha es segura: el 18 de julio. Gabriel Ramírez en su documentada obra biográfica La mexicana que escupía fuego, publicada por la Cineteca Nacional de México, asegura que la mayoría de las fuentes hacen fluctuar el año entre 1909 y 1910. Aunque también hay quienes se remontan hasta 1906 y Frank Woodwyard, para estar en condiciones de obtener una mejor indemnización como su representante, obtuvo en 1928 un acta de nacimiento que establecía el poco probable 1904. Sobre todo si se toma en cuenta que cuando Lupe trató de llegar a Los Ángeles para trabajar con Richard Bennett en la obra de teatro La paloma, en 1926, no le fue permitido atravesar la frontera sin el permiso de sus padres porque era menor de edad. Su acta de defunción consigna el 18 de julio de 1910, y por lo tanto, según ese mismo documento, la edad exacta al momento de su muerte era de 34 años, cuatro meses y 26 días.
 
Frank Condon, en La pelirroja de México, un artículo publicado en el Saturday Evening Post en enero de 1932, establece 1909, en el barrio San Sebastián de San Luis Potosí. Y además, con una gran imaginación, asegura que esa noche "llovía torrencialmente" y que "los relámpagos cruzaban el cielo obligando a todos a buscar resguardo en sus casas para rezar. Los truenos retumbaban, el viento huracanado recorría las estrechas calles arrancando árboles y tejas, aporreando puertas y ventanas. Fue en medio del ensordecedor tumulto de uno de esos viejos huracanes que nació la pequeña. Vieron que tenía ojos ligeramente cafés y que ya quería mover los brazos. Muchos pensaron que su vida iba a estar llena de problemas."
 
Tal vez eso propició que años más tarde -¿veinte? ¿dieciocho?-, en julio de 1928, Martín Rivas en la revista Cinelandia la comparaba con "un huracán tropical cargado de millones de voltios y amperios, e impelido por una fuerza invisible pero irresistible".

1908, o nueve, o diez, ¿qué más da? La única certidumbre es que Guadalupe Villalobos Vélez nació un 18 de julio, hace ya más de un siglo, y se le conocería para siempre como Lupe Vélez, la estrella de cine.


Jules Etienne

Las fotografías son de Lupe Vélez con unas muñecas de su colección y cuando era un bebé.

lunes, 3 de julio de 2017

CINE RIALTO: el favorito de Lupe Vélez en Nueva York

 
 El Gaucho, película muda en la que Lupe Vélez tuvo su primer rol protagónico, se exhibió en Nueva York en noviembre de 1927 en el cine Liberty. Cuando se estrenó su siguiente trabajo, Bésame (Stand and Deliver), en febrero de 1928, El Gaucho aún permanecía en cartelera sólo que para entonces ya había pasado al cine Rivoli.
 
Durante la temporada de Canción de amor (Lady of the Pavements, 1929), tuvieron lugar intervenciones en vivo de la propia Lupe Vélez,como lo consignaba en The New York Times el crítico Mordaunt Hall:"Cuatro veces al día la señorita Vélez se presenta en el escenario antes de la película. La fascinante, vivaracha e ingeniosa muchacha no parecía consternada en lo absoluto, como lo estaban los miles de espectadores ayer por la tarde".

En las páginas del Columbia Daily Spectator, se escribió que "Los aficionados al cine de Nueva York están seguros, por ejemplo, de disfrutar las payasadas de la Senorita (sic) Velez mucho más que, por decir, Jetta Goudal, o Gloria Swanson, o incluso Dolores del Río. Resulta desafortunado para Jetta Goudal que su personalidad tan peculiar sea fácilmente caricaturizada. Marion Davies se enredó en ese mismo divertimento en Su amante de cartón (The Carboard Lover) y ahora Lupe lo está haciendo en el escenario del Rialto, pero mucho mejor, posiblemente porque lo hace con una gran confianza." Tal y como lo señala esta crónica, Canción de amor se estrenó en el cine Rialto y a partir de entonces esta sala iba a acaparar varios de los estrenos y sus mayores éxitos en la urbe conocida como "la gran manzana".
 
Este cine era denominado con fines publicitarios "El templo de las películas" (Temple of the Motion Picture). En su pantalla se proyectaron diversas películas protagonizadas por Lupe Vélez, además de la ya citada Canción de amor, como sería el caso de Fiesta en Hollywood, la censurada Congo y el gran éxito que representó La señorita ciclón (The Girl From Mexico), al registrar localidades agotadas una noche tras otra a lo largo de tres semanas consecutivas a partir de su estreno el 2 de junio de 1939, lo que de manera sorpresiva le daba nuevo aliento a su carrera para entonces en declive.
 
Sin embargo, el pretexto para la presente crónica es que otro 3 de julio, como hoy, sólo que de 1934, es decir, hace ochenta y tres años, en el cine Rialto se estrenó Pura dinamita (Strictly Dynamite), en la que Jimmy Durante y Lupe Vélez compartieron los créditos estelares y a la que se promovió bajo el lema "Jim-ee and Lup-ee encienden la temperatura".

Jules Etienne

Las ilustraciones corresponden a un fotograma de Canción de amor (Lady of the Pavements, 1929) en el que aparece Lupe Vélez con William Boyd  y Jetta Goudal, una fotografía de la fachada del cine Rialto y a la promoción del estreno de Pura dinamita (Strictly Dynamite) en 1934.

sábado, 1 de julio de 2017

Lupe Vélez: UN HURACÁN TROPICAL, según la revista Cinelandia


Lupe había echado mano de las mismas armas que utilizara en sus primeros días de bataclana y el resultado no se hizo esperar. Los hechos parecían repetirse con una increíble similitud, con la diferencia de que no cualquier desconocida podía presentarse en el moderno y lujoso Music Box Theatre de Hollywood, perteneciente al circuito de variedad más difícil de penetrar de los Estados Unidos y administrado por el actor y empresario Carter DeHaven. En el transcurso de una semana, el éxito de Lupe era colosal. El público norteamericano había quedado desconcertado, no propiamente ante su deficiente técnica de bailarina y cantante, sino ante la vitalidad fresca de su fogosidad, que "sólo puede compararse a un motor eléctrico de un millón de caballos. ¿Quién la puede detener? ¿Quién puede resistir a un huracán tropical, cargado de millones de voltios y amperios, e impelido por una fuerza invisible pero irresistible?".
 

Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego,
y el entrecomillado cita a Martín Rivas en la revista Cinelandia publicada en julio de 1928.

La portada es de la edición en español correspondiente a julio de 1928 de la revista Cinelandia.

domingo, 25 de junio de 2017

Collier's: LA MUCHACHA CON UN TALENTO (25 de junio de 1932)


... Así es como piensa Lupe Vélez, actualmente en Nueva York, donde se ha convertido en la mayor atracción en varios kilómetros a la redonda.

Es cierto que cuenta a su favor con una serie de ventajosos atractivos naturales de los que muchas carecemos, pero también es cierto que han existido mujeres mucho más bellas que únicamente salieron del coro al casarse o al morir.

Sus pestañas, tan largas que casi puede sentarse en ellas, y un par de piernas que cobran vida y sentido cuando acompañan a su voz baja y de excitante calidad sus imitaciones (que no son más que animadas caricaturas), provocan una tan atractiva conjunción que de no ser así, difícilmente hubiera llevado tanta gente al teatro. Pero todo esto que el público percibe es difícil de fotografíar o de explicar con palabras. Es algo que ella es y que ofrece. Algo que atrae tanto al ascensorista como al gerente del banco, lo mismo a la chica de sociedad que al ama de casa común y corriente. Si usted alguna vez en su vida ha visto una muchacha sin pretensiones, comportándose tal cual es, gozando e invitando a todo el mundo a la fiesta, esa muchacha es Lupe. Nunca ha actuado en su vida. Y ese es su secreto.


Elizabeth Dickson en La muchacha con un talento, publicada en Collier's, the national weekly magazine, el 25 de junio de 1932.

La ilustración corresponde a la portada de la edición del 25 de junio de 1932 de Collier's.

jueves, 22 de junio de 2017

Lupe Vélez a la conquista de Nueva York en 1932

"Se presentaría en el cine Roxy, para cantar y bailar algunos números musicales de Bajo el Cielo de Cuba."

(Fragmento del capítulo 11: La vida sin Gary)

Como consecuencia de que los ingresos en taquilla seguían disminuyendo, los estudios dispusieron una novedosa estrategia publicitaria, incluyendo entre las obligaciones contractuales de los actores giras con apariciones en vivo para promocionar sus estrenos. Así fue junto con sus inseparables perros, dos chihuahueños llamados Mr. Kelly y Mrs. Murphy, una revitalizada Lupe Vélez se lanzó a la conquista de Nueva York. Se presentaría en el cine Roxy, para cantar y bailar algunos números musicales de Bajo el Cielo de Cuba al término de la proyección. El público, como de costumbre, quedaría deslumbrado por su contagiosa energía con el corolario de un contrato para una serie de funciones en el teatro Palace. Entre los espectadores más entusiastas se contaba un cronista del New York Times, quien afirmaba que además de tempestuosa y atractiva, carecía de ese sentimiento de súbita importancia que atacaba a las estrellas de cine cuando invadían los terrenos del vodevil.* Maní, si te quieres por el pico divertir, cómprame un cucuruchito de maní, alejada de cualquier afectación, hacía todo lo que estaba de su parte para organizar una auténtica fiesta en sus presentaciones, no te acuestes a dormir sin comprarme un cucuruchito de maní. Se había ganado un merecido aplauso tanto por sus bailes y canciones como por sus imitaciones de Gloria Swanson, Dolores del Río y Marlene Dietrich, que el público festejaba con entusiasmo. En cuanto al hecho de que afectaban su popularidad en Hollywood, eso era un asunto que nunca le preocupó. Desde su guarida teatral en Broadway, Florenz Ziegfeld se mantenía al tanto.

La gran novedad que parecía flotar entonces sobre la atmósfera de Manhattan era el Empire State Building, el edificio más alto del mundo que recién se había inaugurado ese primero de mayo. Lupe no iba a privarse de visitarlo, así que una tarde, bajo un avaro sol invernal que no lograba impedir el frío, cubierta por uno de sus ostentosos abrigos de pieles desde los casi cuatrocientos metros de altura en que podía observar la ciudad que parecía habitada por figuras diminutas, se dejó seducir por el  Nueva York de entonces, más amplio, menos ruidoso -antes de que entre el tumulto, las siluetas acabaran extraviando su sombra sobre el pardo asfalto de las calles-, como si la vida fluyera al ritmo del blanco y negro con el que la veía Edward Steichen, quien mejor había capturado la rotunda belleza de Lupe en sus frecuentes estudios fotográficos, el primero de tantos en 1928, hasta lograr en alguno de ellos el hallazgo de un aire misterioso que nimbaba su rostro.

Jules Etienne
 
* La crónica fue publicada en el New York Times el 22 de junio de 1932.

viernes, 16 de junio de 2017

EL TORBELLINO FEMENINO (Redhead From Manhattan): Lupe Vélez y Michael Duane aportan la dosis de comedia


Se trata de un entretenimiento aceptable que puede funcionar como apoyo para cualquier programa doble. Para Lupe Vélez es su primer trabajo en mucho tiempo que no tiene que ver con la serie de Carmelita, la mexicana que escupe fuego, y gracias a la buena dirección de Lew Landers se maneja con un ritmo adecuado.
 
El torbellino femenino es una de esas comedias de enredos con falsas identidades en el que la inquieta Lupe interpreta simultáneamente a dos primas.
 
Las complicaciones que surgen de manera inevitable recurren a una gran variedad de personajes que van desde agentes del FBI y gangsters hasta un productor que odia a las mujeres casadas en sus espectáculos. Los protagonistas quedan demasiado enredados por el intrincado trabajo del guionista Rex Taylor, pero gracias a la señorita Vélez y a Michael Duane hay la suficiente dosis de comedia que le da vida a la película.

 
Rose, publicado en Variety el 16 de junio de 1943

miércoles, 14 de junio de 2017

EL ALA ROTA, según el diario ABC de Madrid

 
Cuando creíamos hallarnos ante un nuevo film que exalta las proezas aviatorias de los caballeros del aire, nos encontramos nuevamente con nuestros viejos conocidos: el rico estanciero, la heredera inquieta y suspirante de amor, el audaz aventurero sentimental y cínico y el imprescindible galán, cuya misión es conquistar a la estrella para toda la vida.

En un ambiente del oeste, de la frontera méjicoamericana, se desarrolla a través de inocentes intrigas y aventuras -a las que no faltan los matices humorísticos-, el convencional idilio de la juvenil pareja, bajo el claro de luna y la clásica serenata con música de guitarra. Para mayor pintoresquismo, los personajes mantienen un diálogo bilingüe que les permite expresar sus sentimientos en inglés y en ese español marca exclusiva de Hollywood.

Por cuanto queda indicado, la nueva película lanzada al mercado no añadirá prestigio a la Paramount, que en esta oportunidad se ha limitado a reproducir en la pantalla un viejo clisé, siquiera éste sirva para mostrarnos la sugestiva gracia y movilidad de Lupe Vélez y los recursos expresivos de los excelentes actores Leo Carrillo y Melvyn Douglas.


J. C. V., publicado en el diario ABC de Madrid, el 14 de junio de 1933. (Página 44)
 
La ilustración corresponde a un fotomontaje en inglés de la película y un fragmento de la cartelera cinematográfica tal y como se publicó en el mismo diario, el 11 de junio de 1933.

lunes, 12 de junio de 2017

EL ALA ROTA: otra vez la censura

 
De regreso a Hollywood después de su escapada a Europa con John Gilbert, y libre del contrato que tenía con la Metro, la Paramount le ofreció a Lupe el estelar en El ala rota (The Broken Wing), basada en una obra teatral de 1920 que tres años después adaptada al cine por primera vez en una versión muda.

Su personaje se llamaría Dolores -o Lolita, su apelativo cariñoso-, al igual que en La canción del lobo, y sería la hija adoptiva de un hacendado norteamericano en El Suelo, ficticio pueblo en la frontera que era gobernado con mano férrea por el capitán Inocencio, empecinado en casarse con ella a pesar de su rechazo. Una noche lluviosa, mientras se encuentran cenando, ella ataja su insistencia asegurándole que las cartas de la baraja presagian que todavía no ha conocido al que será el hombre de su vida. En eso, una avioneta fuera de control se estrella contra los muros de la hacienda. Rescatan aún con vida a su piloto -interpretado por Melvyn Douglas-, quien a consecuencia del accidente sufre de amnesia. Como era de suponerse, Lolita se enamora de él desatando los celos de Inocencio, sobre todo después de que los encuentra abrazándose, por lo que le exige al forastero que abandone el pueblo de inmediato. Tratando de evitarlo, Sylvester, un amigo del padre de Lolita, improvisa una historia: aprovecha la llegada de su mujer para que se haga pasar por la esposa del piloto y de ese modo mantenerlo al margen de una predecible venganza. Sin embargo, cuando éste recupera la memoria, la desconoce y aclara que no es casado. Inocencio lo encierra en la cárcel para ejecutarlo como responsable de varios delitos, entre ellos el de mentir a la autoridad. En eso llegan los federales, a quienes Sylvester ha puesto al tanto de las arbitrariedades de Inocencio, y lo salvan. El piloto y Lolita dejan El Suelo para volar juntos.
 
Como consecuencia de los aspectos desfavorables que caracterizaban a Inocencio: un oficial del ejército abusivo y prepotente, caracterizado por Leo Carrillo -quien sustentaría su trayectoria en el cine a la sombra del estereotipo del villano mexicano-, las autoridades en México no permitieron la exhibición de la película. Por eso, y a pesar de haber sido protagonizada por Lupe Vélez, quien ya se había puesto de moda entre sus compatriotas, El ala rota se estrenaría en los Estados Unidos el 25 de marzo de 1932, pero sin llegar a proyectarse en las salas de cine mexicanas.


Jules Etienne
 
La ilustración corresponde a Lupe Vélez con Melvyn Douglas en la fotografía superior
y con Leo Carrillo en un fotograma de la película El ala rota (The Broken Wing, 1932).

miércoles, 7 de junio de 2017

LA SEÑORITA CICLÓN (The Girl from Mexico), según Robert Parish


Los productores Robert Sisk y Lionel Houser, de RKO, y el guionista Joseph A. Fields, urdieron una comedia absurda de corte popular como vehículo para Lupe, y el resultado fue La señorita ciclón (The Girl from Mexico), que para sorpresa de todos, no sólo fue un éxito financiero más allá de las expectativas, sino que también pavimentó el camino para el nicho permanente de Lupe en la historia del cine como la extravagante y testaruda estrella del serial de Carmelita (Mexican Spitfire).

La señorita ciclón estableció todos los ingredientes básicos y los caracteres del reparto para lo que con posterioridad se convertiría en una serie. Un publicista de Manhattan, Donald Woods, es enviado a localizar una cantante mexicana para el programa radiofónico de un cliente. Lupe llama su atención, y él cubre una fianza de diez mil dólares garantizando tanto su empleo como una conducta apropiada mientras se encuentre en los Estados Unidos. Como era natural, la irreprimible Lupe se la pasa riñendo desde la aduana al atravesar la frontera; grita hasta quedarse ronca en los juegos de baseball y en la lucha libre; coquetea con Woods ante la molestia de su melindrosa prometida, Linda Hayes; y, en pocas palabras, es una metiche. Sólo el bonachón Matt (Leon Errol), tío de Woods, toma partido por Lupe. Él advierte que ella es así de espontánea y asume que su sobrino la escogerá como esposa -lo que eventualmente sucede. La señorita ciclón fue etiquetada con desprecio de ser "estridente, arrebatada, sin sentido, comedia de slapstick", por la crítica seria. Pero resultó un entretenimiento superficial muy satisfactorio para las audiencias de esa época. Lupe se prodiga más que nunca como los fuegos artificiales de las ferias mexicanas, chillando como perico, parloteando a ratos con expresiones coloquiales en español, ininteligibles (al menos para las audiencias norteamericanas), que se mezclan con un inglés atropellado, tarareando trozos de canciones e interpretando bailes latinos aunque no sea la ocasión para hacerlo.


Lupe interactúa las secuencias de slapstick con Errol a tal grado y con un entusiasmo descarado, que Hal Roach, su antiguo jefe en la Metro, se habría puesto de pie para aplaudir y aprobar lo visto en el set. Un aspecto interesante, es que La señorita ciclón contiene muy pocos acercamientos de la cámara a la ahora pelirroja Lupe. El fotógrafo del estudio, James MacKenzie, quien tendría a su cargo la mayoría de los roles de Lupe en la RKO, observó que a pesar de su complexión morena, las facciones latinas de Lupe eran difíciles de capturar en los acercamientos sin mostrar ángulos desfavorables.

El responsable del estudio, George Schaefer, estaba tan complacido con las exhibiciones iniciales de La señorita ciclón, que de inmediato negoció un contrato con Lupe (...) que le permitiría mantener su costoso tren de vida al estilo California.
 

James Robert Parish en The RKO Gals, (páginas 616 y 617).
The Girl from Mexico se estrenó en el cine Rialto, de Nueva York, el 7 de junio de 1939. En la ciudad de México, el 18 de agosto del mismo año, en el cine Olimpia.

(Traducido del inglés por Jules Etienne)
 
Las ilustraciones son de Lupe Vélez en una escena de la película y un fotograma de ella con Leon Errol en La Señorita Ciclón (The Girl from Mexico, 1939)

lunes, 5 de junio de 2017

Edward Steichen: Las fotografías de Lupe Vélez en VANITY FAIR

 
En la edición correspondiente a Junio de 1932, la revista Vanity Fair publicó un estudio fotográfico que Edward Steichen hizo de Lupe Vélez. Para entonces él ya era uno de los fotógrafos más reputados. Aunque nació en Luxemburgo, llegó a los Estados Unidos con apenas dos años de edad, en 1881. Muy joven se inició en la fotografía y la pintura, pero se consideraba a sí mismo más bien un pintor. Participó en la primera guerra mundial al frente del grupo de retratistas que recogieron un testimonio visual del conflicto. En 1920, quemó todas sus pinturas y declaró que: "Ahora ya no me preocupo más por considerar a la fotografía como un forma del arte. Creo que potencialmente es el mejor medio para que el propio hombre se explique a sí mismo y a sus congéneres."

Su obra incluye retratos de celebridades que van desde políticos como Winston Churchill hasta millonarios como los Rockefeller, deportistas como los boxeadores Jack Dempsey y Gene Tunney o los escritores Eugene O'Neill y H. G. Wells, también la "familia real" del teatro estadounidense: los Barrymore, así como Charles Chaplin y Norma Shearer. Junto a todos esos trabajos, siempre se ha considerado su estudio de Lupe Vélez como uno de los más significativos. Previamente ya la había fotografiado en 1928, cuando ella estaba recién llegada a Hollywood, logrando la que tal vez sea su imagen más famosa fuera de la pantalla, misma que se encuentra en exposición permanente en el Instituto para las artes de Minneapolis.
 
Antes de eso, Vanity Fair también publicó en 1930 otra foto de Lupe por Steichen, quien la aprovecharía para una elaborada doble exposición en la que Conrad Veidt aparece difuminado y sobrepuesto a ella en el fondo. Fue hasta 1935 que realizó el estudio con Dolores del Río, también para Vanity Fair. El artista siempre mostró su preferencia por fotografiar a Lupe más que a ésta.
 
 
Jules Etienne

Las fotografías de Lupe Vélez se publicaron en la edición de 1932 de Vanity Fair, la que se encuentra al tope, en tanto que al otra apareció en julio de 1930.

lunes, 29 de mayo de 2017

Variety: EL CAZADOR DE TIGRES es una película que pertenece a Estelle Taylor y Lupe Vélez

 
Las películas con Chaney podrían describirse como aventuras románticas dirigidas y escritas por Tod Browning, con el héroe lleno de cicatrices, tullido o por lo menos amargado, y en un ambiente tan exótico que sólo podría descubrirse con la minuciosa búsqueda en algún Atlas. Casi todos los films de Chaney hacen dinero, unos más que otros, por supuesto. El cazador de tigres, a pesar de su título confuso (Where East Is East) como varios de la fábrica de Chaney, es uno de los mejores. Claro que a uno tiene que gustarle Chaney para aceptar sus películas y, además, ésta es muda.
 
La idea central tiene una base dramática más fuerte que la normal en estas historias que ocurren en los lejanos rincones de Asia. Una bella china, que abandonó a su esposo norteamericano y su hija, regresa años después, aún atractiva, con la intención de conquistar al idealista e ingenuo novio de su hija. La lucha entre la madre y ésta por el afecto del muchacho, son escenas de un realismo sexual de primer orden que tendrán mucho interés para las mujeres. Situaciones como ésta, aparecen ocasionalmente en los tabloides.
 
El papel de Chaney resulta menos importante que los de Estelle Taylor y Lupe Vélez, a quienes pertenece la película. La señorita Taylor ofrece una inquietante actuación. Gracias a unos ingeniosos trucos de maquillaje sus ojos se han vuelto chinos, y eso causará muchos comentarios entre sus admiradores. Es la misma cosa que Theda Bara, sólo que puesta al día.
 
El tema, mejor que cualquier tratamiento del argumento, acapara toda la atención. Desde el instante en que vemos en close-up a un gorila cautivo, cualquier individuo listo entiende fácilmente que el papel del gorila será el de matar a la mujer mala en el momento apropiado.
 
Todo ocurre en Indochina, Chaney atrapa animales salvajes para los circos norteamericanos. Su rostro está marcado por garras de tigres y su credo es la felicidad de su hija. Hay muchos elefantes, chinos, palanquines, selva, barcos fluviales y Lupe Vélez con vestidos reveladores que permiten apreciar sus formas.


Land, publicado en Variety el 29 de mayo de 1929.
 
(Traducido al español por Gabriel Ramírez)

sábado, 27 de mayo de 2017

Del sueño a la pesadilla: UNA FIESTA EN HOLLYWOOD (Hollywood Party, 1934)



En medio de aquel caos que incluía leones y la primera aparición del ratón Miguelito en colores, presentando un dibujo animado de Walt Disney que era algo así como la versión golosina del caballo de Troya titulado Los soldados de chocolate, se sumaba la alegre aportación de Lupe, luciendo un vestuario espectacular y contando con la complicidad de El gordo y el Flaco, luego de que entablaban su propia batalla estrellándose huevos en la barra de un bar. Como era de suponerse, en la Metro no le encontraban pies ni cabeza a semejante desbarajuste, y fue por eso que Eddie Mannix, quien tenía la fama de ser uno de sus concertadores más solventes, citó a Allan Dwan para mostrarle el material y conocer su opinión.

- ¿Qué piensas de la película? -le preguntó Mannix sin rodeos, cuando finalizó la proyección. Dwan titubeó un poco y respondió casi al azar:

- Es una pesadilla.

- ¡Un genio! ¡Por fin tenemos un genio! -exclamó una voz desde el anonimato de la oscuridad. Cuando se encendieron las luces, Dwan se percató de que quien lo había llamado genio era el propio Louis B. Mayer, que agregó:

- Eso es exactamente lo que vimos, una pesadilla. Hemos hecho una pesadilla.

En primera instancia Dwan se sintió intimidado por la mirada de Mayer.

- ¿Y qué vamos a hacer con esta pesadilla?

- Jimmy Durante es quien aparece en toda la película. Lo que hemos visto es lo que él ha soñado y no tenemos que relacionarlo de manera lógica puesto que se trata de un sueño.

- ¡Ajá! Ya entiendo. Maravilloso. Me parece maravilloso. ¿Con qué pretexto vamos a ponerlo a soñar si se supone que va a ir a una fiesta?

- Podría estar soñando mientras espera a que su esposa termine de arreglarse. ¿Usted ha tenido que esperar alguna vez a su esposa?

- Creo que es una gran idea -y se volvió para dirigirse a Mannix-. Hagan todo lo que sea necesario para ponerle punto final a esto.

A final de cuentas, la propia esposa de Durante le prestaría un trozo de la realidad a la película al interpretarse a sí misma. Él se quedaba dormido leyendo las aventuras de Tarzán porque en una escena que se pretendía en la selva, Lupe respondía al nombre de Jane -papel que nunca hizo al lado de Weissmuller-. En el parlamento final, la señora Durante despertaba a su marido para apurarlo porque: "No quiero llegar tarde a la fiesta de Lupe Vélez".
 

Jules Etienne
 
La imagen corresponde a Jimmy Durante y Lupe Vélez en un fotograma coloreado por Claroscureaux, de la película Una fiesta en Hollywood (Hollywood Party, 1934).

viernes, 26 de mayo de 2017

UNA FIESTA EN HOLLYWOOD: Los desvaríos de Jimmy Durante


Una fiesta en Hollywood, la película que se exhibe ahora en el Rialto, es probable que haya sido muy divertida cuando se filmaba, pero al llegar a la pantalla no es poca la decepción. En cierto momento es rescatada por Walt Disney, quien contribuye a la mezcolanza con su dibujo animado en color llamado Los soldados de chocolate. Sin embargo, los señores Laurel y Hardy, con la ayuda de la impetuosa Lupe Vélez, provocan verdaderas carcajadas al ponerse a romper huevos en forma disparatada.

También Charles Butterworth obtiene el mayor provecho de sus escasas oportunidades, pero Jimmy Durante como el gran Scharzan o como él mismo, no resulta gracioso, excepto en las escenas en las que se enfrenta a un león. Tampoco las payasadas de Jack Pearl resultan al menos ligeramente cómicas.

Todo el asunto se refiere a un sueño relacionado con una fiesta de Hollywood. Al final se entiende que se trata de una pesadilla de Durante ocasionada por la lectura de un libro sobre Tarzán. La película incluye muchas canciones pero ninguna de ellas memorable, excepto la que acompaña la contribución del señor Disney.

Un episodio que vale el vistazo es aquel del mayordomo golpeando al señor Hardy en la cabeza cada vez que se atreve a llamar con el inusual timbre de la puerta. Polly Moran también hace un esfuerzo, pero su tarea es ingrata.

Mordaunt Hall en The New York Times, publicado el 26 de mayo de 1934.

(Traducido del inglés por Jules Etienne)

miércoles, 24 de mayo de 2017

The Girl From Mexico: LA SEÑORITA CICLÓN en Variety


Sobreponiéndose a una mediocre historia, La señorita ciclón tiene un magnífico reparto, una excelente dirección y una buena producción general que hacen sobrepasar su costo. Parece también que va a ayudar a Lupe Vélez recuperar el terreno perdido, por más que en su regreso al cine le hayan dado un papel un poco bobo y con muy pocas variaciones.

La señorita Vélez tiene toda la libertad posible: hace muecas, canta (sólo por momentos), baila y, particularmente, muestra un talento de primera para la comedia en su usual estilo tempestuoso. Resulta la compañera perfecta para Errol, con el cual tiene algunos excelentes momentos cómicos.

Publicado en Variety el 24 de mayo de 1939.
 
(Traducido del inglés por Gabriel Ramírez)


Las ilustraciones corresponden a una escena de la película La señorita ciclón
(The Girl from Mexico, 1939) y a la portada de Variety del 24 de mayo de 1939.

Varias escenas de la película pueden ser vistas en

miércoles, 17 de mayo de 2017

Lawrence Tibbet: PUEDO CREER TODO LO QUE ME DIGAS



(Fragmento del capítulo 10: La condesa vestía de negro)

Mientras, Cooper seguía en África cazando fieras y Lupe, para compensar su ausencia, había declarado abierta su peculiar temporada de caza. Herida en el orgullo y convencida de que seduciendo a todos los hombres que paseaban a su alrededor sería la mejor manera de recuperarse de la ruptura, llegó al foro más coqueta y bromista de lo habitual. Por entonces Tibbett estaba recién divorciado, y en esas condiciones quedaba en rango para la puntería de Lupe.
 
- ¿Así es de que tú eres ese famoso barítono que será mi galán en la película? -le preguntó Lupe cuando los presentaron y sin darle tiempo a responder tomó su mano y la llevó a su pecho-, mira como palpita mi corazón por la emoción de conocerte.

Aunque él ya había trabajado antes en el cine, cuando protagonizó La canción del bandido, no terminaba de familiarizarse con el ambiente relajado de los actores, todavía acostumbrado a la tensión de las presentaciones en vivo que demanda la ópera. Desconcertado, no supo qué responder y Lupe aprovechó el titubeo para lanzarse a fondo. Lo miró a los ojos y continuó con su provocación.

- Tú debes imaginarte que Lupe es morena desde aquí hasta abajo, ¿eh? Pues no, lo que ves -hizo un ademán para referirse a su cara y sus hombros- está quemado por el sol, pero de aquí para abajo -señaló su pecho-, soy muy blanca. ¿Quieres verlo?

Cuando comenzó a bajarse los tirantes del vestido, ante la expectación de los técnicos y el personal que laboraba en la película, quienes ya estaban esperando que Lupe se desnudara enfrente de todos, Tibbett la detuvo. Ruborizado, balbuceó:

- No es necesario, te creo. Puedo creer todo lo que me digas.


Jules Etienne
 
La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Lawrence Tibbett en un fotograma de la película Bajo el cielo de Cuba (The Cuban Love Song, 1931).

lunes, 15 de mayo de 2017

Una cubana y un barítono: BAJO EL CIELO DE CUBA

"... el personaje de una antillana desmadrosa le venía como traje a la medida."
 
Louis B. Mayer estaba convencido de que en la nueva era del sonido la música de ópera podía ser tan exitosa en el cine como lo eran los musicales de Broadway. Obstinado con la idea, contrató al barítono Lawrence Tibbet para que protagonizara Bajo el cielo de Cuba y requerían una pareja para él. Luego de que Lupe había caracterizado a la india Naturich en El prófugo, en los pasillos de la Metro  se comentaba con insistencia la necesidad de una cubana de buen ver que además cantara. La respuesta fue casi inmediata: Lupe Vélez. Había sido china, rusa y piel roja en sus películas más recientes, de manera que el personaje de una antillana desmadrosa le venía como traje a la medida.

Jules Etienne

La ilustración corresponde a un fotograma de la película Bajo el cielo de Cuba (The Cuban Love Song, 1931).

domingo, 14 de mayo de 2017

Estreno en México de BAJO EL CIELO DE CUBA (The Cuban Love Song)

 
Bajo el cielo de Cuba (The Cuban Love Song), un musical con el barítono Lawrence Tibbett en el rol protagónico, se estrenó el 5 de diciembre de 1931 en Nueva York. Aunque Frankenstein, el clásico del cine de horror de Universal Pictures se había exhibido desde el 21 de noviembre, la premiére neoyoquina tuvo lugar el 4 de diciembre, de manera que Lupe Vélez tuvo que competir por los favores del público contra un monstruo. A pesar de la pertinaz lluvia, la gente esperó en largas filas afuera del cine Mayfair en Times Square y al cabo de una semana Frankenstein había logrado implantar una nueva marca de ingresos. Sin embargo, el romance y las canciones atrajeron a otro tipo de espectadores: "No cabe duda que si Bajo el cielo de Cuba fue considerado como uno de los mejores musicales del año, eso se debió en gran medida a la tonificante presencia de Lupe. Identificada de nuevo con su personaje, Nenita, a quien llenó de una animosa vitalidad, consiguió sobreponerse a su plúmbeo amante y a las trampas teatrales de la historia, hasta hacer que Van Dyke lograra un film mucho más entretenido y ágil de lo que prometía el guión", señala Gabriel Ramírez en Lupe Vélez: la mexicana que escupía fuego.

En la misma fecha de su estreno, Mordaunt Hall pubicaba su crítica en las páginas del New York Times: "Por momentos melodiosa, en otros divertida; en ocasiones algo lenta y casi siempre ruidosa y alborotada, Bajo el cielo de Cuba, la nueva película de Lawrence Tibbett es en todo momento un eficaz entretenimiento. Es cierto que la historia es poco inspirada y pesada, pero las brillantes líneas de sus diálogos y las canciones de Tibbett son un regalo." Y luego dedica un párrafo a la actuación de Lupe: "La vital señorita Vélez baila vigorosamente, agrega también su voz en algunos intermedios cantados y descarga sus acostumbrados latiguillos en español en más de una ocasión. Van Dyke ha hecho un buen trabajo en casi todas las escenas, principalmente en la que Terry (Tibbett) es conducido a una comisaría de la policía cubana por requerimiento de Nenita (Vélez); y otra en que la ayuda con una canción a vender sus cacahuates."

Bajo el cielo de Cuba se exhibiría en la ciudad de México, hasta el 14 de mayo del año siguiente, 1932, en el cine Balmori.

Jules Etienne    

viernes, 12 de mayo de 2017

LUPE VÉLEZ LE ROBA TODAS LAS ESCENAS A RAMÓN NOVARRO: Variety





Esta es la historia que Metro presentó a los censores de Nueva York y que objetaron tanto. El tema, por principio, tampoco gustó al comité encargado de usar las tijeras, el cual insistió en cortar ciertas situaciones del film. Tuvieran o no razón los censores, Raza de bronce está muy por debajo del nivel medio como entretenimiento, a pesar de que toda la producción ha sido cuidadosamente elaborada. El argumento, basado en el premio Pulitzer de 1929, seguramente se lee mejor de lo que se ve en la pantalla.

Para empezar, la imitación del acento indio, principalmente por Novarro, deja mucho que desear. La mayor parte del tiempo, la estrella suena como Maurice Chevalier. En otros momentos, su pronunciación está más cerca de Harry Burnsish. Lupe Vélez, además de que se roba todas las escenas del film, está más eficaz que él en lo que se refiere al manejo de los diálogos (...)

La mezcla de razas es rara vez abordada por el cine y si a esto se añade que la india humilla a su esposo con su amante blanco, (se comprende por qué) la película ha sido cortada en muchas escenas, incluyendo las de la casa que mantiene la india en las afueras del pueblo y las de la montaña donde convive con quien va a ser su esposo. Originalmente existía también una secuencia en la que la muchacha pasaba la noche con su novio en el bosque y que también fue omitida.

Char en Variety, publicado el 15 de mayo de 1934.

(Traducido del inglés por Gabriel Ramírez)

La ilustración corresponde a Lupe Vélez y Ramón Novarro en un fotograma de una de las escenas suprimidas por la censura en Raza de bronce (Laughing Boy, 1934).